El hematoma retrocorial

Como ya conté anteriormente, fue un 11 de diciembre el día que descubrí que estaba embarazada. Pues bien, la alegría no duró mucho tiempo porque el 19 de este mismo mes descubrí que había sangrado un poco.

Lo primero que pensé es que se debía al sangrado de implantación, pues era bastante más leve que la menstruación y un poco más oscuro. Hablé con mi madre y se lo comenté, porque a ella le ocurrió algo parecido cuando estaba embarazada de mí, pero lo suyo fue mucho más alarmante: despertó por la mañana cubierta en sangre completamente, y su embarazo se consideró de riesgo por lo que tuvo que hacer reposo absoluto hasta el final (tenía placenta previa). Así que tras saber esto, lo mío no llamó especialmente mi atención y no le di mayor importancia.

Al día siguiente, durante un paseo que les estábamos dando a nuestras perras, noté perfectamente cómo sangraba y me apresuré a volver a casa. Cuando me miré había sangrado más que la vez anterior y la sangre era más roja, así que esto sí me hizo preocuparme un poco más. Mi marido me insistió en ir a urgencias, cosa que yo quería evitar a toda costa (tenía miedo a lo que pudieran hacerme), pero finalmente entré en razón y acepté que algo estaba yendo mal y debíamos ponerle remedio.

Ya en el hospital me realizaron una ecografía vaginal, y el resultado fue que tenía un hematoma retrocorial de 15 mm (que suponía menos de la mitad del tamaño del saco gestacional). Yo en ese momento no conocía en absoluto qué significaba eso, para la que se encuentre en mi situación dejo por aquí una sencilla definición:

“Un hematoma retrocorial es una pérdida de sangre coagulada, producida porque en un momento dado un pequeño vaso sanguíneo se puso a sangrar y el mecanismo de coagulación se puso en marcha para cerrar el vaso que sangraba. Debido a ello, la sangre coagulada se queda allí acumulada y con el tiempo se va reabsorbiendo. Ante un sangrado lo único que se puede hacer es reposo, pues al dejar la matriz quieta se facilita la actuación de los factores que intervienen en la coagulación.”

Lo que me asustó un poco más es que me dijeron claramente que era una amenaza de aborto, no esperaba que el asunto pudiera tener tales consecuencias. Fue en ese momento en el que sentí miedo por primera vez, y descubrí que por nada del mundo quería perder al bebé. Fue una sensación de protección tremenda, quería guardarlo y que no le ocurriera nada. Lloré y deseé con todas mis fuerzas que todo pasara. Gracias a la eco le había podido ver, era una pequeña manchita, pero el corazón le latía con fuerza. Fue una sensación extraña ver algo tan pequeñito ya con su propio latido, ahí me encontraba exactamente de 6+2 semanas. Mi peloncete medía 6,1 mm.

Me recomendaron hacer reposo absoluto, hasta estar mínimo 3 días sin sangrar. Si al cabo de los días volvía a sangrar debía empezar de nuevo con el reposo. Otra indicación fue evitar las relaciones sexuales hasta que el médico lo determinara, y acudir a urgencias en caso de dolor abdominal intenso o sangrado con intensidad similar a la de una regla.

Estuve de reposo 5 días y volví de nuevo a hacer vida “normal” (siempre con algunas precauciones), pero al tercer día volví a sangrar y comencé de nuevo el reposo. Así estuve hasta el 8 de enero, que volví a realizarme una eco y por fin vimos que el hematoma estaba prácticamente reabsorbido. En esta ecografía el bebé ya había tomado un poco de forma humana, y seguía encontrándose en perfecto estado, así que para nosotros fue un alivio descubrir que el peligro casi había pasado.

Lo peor de la experiencia para mí fue, a parte del miedo a la pérdida que es lo más importante, la sensación de encontrarte en perfecto estado (no tenía ningún tipo de molestia ni dolor) y tener que estar encerrada en casa. De la cama al sofá/baño y viceversa. Yo por suerte estaba en plena fase de agotamiento y dormía muchas horas, pero aun así se me hizo duro. Especialmente porque supuso un cambio radical en mi estilo de vida, y la aceptación del proceso psicológicamente se me resistió. Me vi muy anulada en cuanto a capacidades, y detestaba sentirme así. Eran sentimientos contradictorios porque, como ya he comentado, la simple idea de poder perder al bebé me desgarraba; pero por otro lado sentía que nada de eso me habría pasado si no hubiera estado embarazada. Pensé que era muy pronto para empezar con los problemas… y que realmente no estaba preparada para vivir aquello.

Es cierto que pasar muchas horas en casa te da lugar a pensar mucho, y las hormonas también estaban ahí para hacerme ver las cosas peor de lo que eran en realidad. Yo creía que lo mío era mala suerte, no había escuchado casos anteriores de “hematomas”. Pero fue a raíz de mi experiencia cuando empecé a saber de otras chicas cercanas (amigas de amigas, compañeras, alguna vecina de la calle) que habían pasado por lo mismo, incluso por casos aún peores. Porque lo cierto es que depende de donde se encuentre situado el hematoma puede causar mayor o menor riesgo de aborto, y el mío afortunadamente no era de los más peligrosos. Recuerdo el caso de una chica que empezó a sangrar viendo una obra de teatro, de manera muy alarmante, y que finalmente terminó perdiendo al bebé. Así que al fin y al cabo debía sentirme feliz porque lo mío había sido muy llevadero.

La moraleja de la historia para mí fue aprender a valorar lo que tenía y descubrir lo mucho que ya lo quería. El embarazo, aunque deseado, me había pillado por sorpresa y me estaba costando asimilarlo. Tenía mil dudas y no estaba segura de nada… pero la idea de poder perderlo hizo que cambiara por completo mi perspectiva. Quería a mi bebé, lo queríamos mi marido y yo, así que haríamos todo lo estuviera en nuestras manos por conservarlo. Ahí comenzaba nuestra andanza como padres, nuestra primera prueba, de las infinitas que nos quedan por superar.

Pues una prueba menos, y una experiencia más.

 

 

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5 thoughts on “El hematoma retrocorial

  1. Hola hoy lei tu historia y me sentí muy identificada. Si no vi mal hace dos años de este episodio que te tocò vivir, hoy me encuentro pasando por la misma situación. Estoy embarazada de 10 semanas y me encontraron dos hematomas, imagínate como estoy de triste por que no se lo que pueda llegar a pasar. Es mi primer bebe y fue buscado. Estamos felices con mi novio pero por otro lado preocupados. Lo que quisiera saber es si llego a termino tu embarazo y si el bebé nació bien. Es tranquilizante encontrar historias parecidas por que asi uno se siente acompañado. Espero tu respuesta muchas gracias.

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    1. Hola! Gracias por leerme! Pues he estado embarazada en dos ocasiones y en ambas he tenido hematomas, y hoy en día tengo dos hijos! Los hematomas desaparecieron en el primer trimestre, hice reposo y aún así continué sangrando pero hasta es bueno porque así eliminas el coágulo de sangre. No te desanimes, haz reposo y cuídate. Lo que tenga que pasar pasará inevitablemente pero en la mayoría de los casos sale todo bien. Espero que todo vaya fenomenal, piensa que lo más importante es estar tranquila (aunque sea más fácil decirlo que hacerlo). Un abrazo!

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