Terapia Acuática en el embarazo

Fortalecer el suelo pélvico durante el embarazo es muy importante, especialmente de cara al parto pues es la principal causa de debilitamiento debido a la dilatación; aunque también sufre durante el embarazo por el aumento de peso del útero y los cambios hormonales que se producen.

Existen múltiples ejercicios y métodos para fortalecer el suelo pélvico durante el embarazo, yo por cercanía a mi casa me decanté por la terapia acuática. Quería prepararme de cara al parto y creía que no partía de una buena condición física, así que me propuse buscar alguna actividad que me ayudara. Después de mi experiencia puedo decir que me ayudó muchísimo, tuve un buen parto con un expulsivo corto (estuve unos 15 minutos) y el posparto ha sido inmejorable (a día de hoy me encuentro como si nunca hubiera pasado por un embarazo ni hubiera parido). Es cierto que no puedo saber a ciencia cierta si todo se ha debido a la terapia acuática o ya partía con una buena base, pero estoy segura que lo ha favorecido.

¿En qué consiste la terapia acuática?

Con esta actividad se realiza un ejercicio suave, con distintos tipos de accesorios especiales para el agua (pesas y otros). Se trata de hacer muchas repeticiones de un mismo ejercicio, que con la ayuda del agua no supone ningún tipo de sobreesfuerzo. Realizar ejercicios en el agua beneficia a la espalda, que soporta un peso extra en los meses de gestación. Los ejercicios también están dirigidos a mejorar la capacidad pulmonar, el aparato circulatorio y, por supuesto, la tonificación del suelo pélvico.

Donde yo acudía los grupos eran reducidos, y nos acompañaba todo el tiempo un fisioterapeuta que nos guiaba y nos ayudaba. A parte de los beneficios de la actividad en sí, para mí suponía un ratito de relajación y evasión. Estás en una piscina climatizada, disfrutando del sonido del agua y del silencio, con música subacuática para la estimulación del feto y en un ambiente cómodo y cálido. Cuando acabas, llegas a casa completamente relajada y sintiendo menos molestias (sobre todo en la espalda, que en los últimos meses se resiente mucho).

La duración de la clase es de 45 minutos, que para mí se pasaban bastante rápido la verdad. Puedes comenzar desde el segundo trimestre de gestación, yo empecé justo cuando hacía 12 semanas (estaba deseando empezar). En mi caso eran dos clases a la semana, lo que hacía un total de hora y media.

Durante el parto me pasó algo curioso, y es que dilaté a muy buen ritmo pero me costó unas horas que el bebé bajara para poder expulsarlo. Mi parto lo atendió un matrón, que me comentó que era de destacar que mi musculatura interna era bastante fuerte y que por eso al niño le estaba costando bajar. Literalmente me dijo “otras mujeres apenas tienen musculatura y los niños se escurren”. Sé que la frase muy técnica no es, pero él me lo explicó así (supongo que no quiso andarse con palabrejas y quiso ser conciso). No sé si esto es algún inconveniente derivado de fortalecer el suelo pélvico o si es mío propio, pero sí puedo decir que una vez que el peque estaba ya bajito todo pasó bastante rápido y, sin ánimo de ser repetitiva, mi recuperación ha sido excelente. De todas formas, dando por hecho que esto se debe a haber fortalecido el suelo pélvico con la terapia acuática, me quedo con sus múltiples beneficios. Si volviera a quedarme embarazada y económicamente pudiera permitírmelo lo volvería a hacer, pues creo que ha sido de vital ayuda en mi recuperación y me ha aportado mucha tranquilidad durante el embarazo.

Así que desde mi experiencia os recomiendo encarecidamente este tipo de actividad, porque los beneficios no son sólo a nivel físico sino que también te aporta unos momentos de tranquilidad y relajación que durante el embarazo son, pienso, muy necesarios. Hay que cuidar el cuerpo pero es igual de importante cuidar la mente.

Y vosotras, ¿realizasteis algún tipo de ejercicio especial de cara al parto? Me encantaría conocerlo 😉

 

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9 thoughts on “Terapia Acuática en el embarazo

  1. No conocía tu blog y me ha encantado! Durante el embarazo iba a la piscina a nadar y me apunté a natación terapéutica. Hacíamos ejercicios similares a los que tu comentas. Yo también lo recomiendo 100%. Aunque no creo que influyese en mi parto. Fue inducido y aunque dilate muy rápido tuve dificultades con el expulsivo. El posparto fue para olvidar, con eso lo digo todo. Un abrazo.

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    1. Muchísimas gracias! Yo también sigo tu blog, aunque aún no he tenido tiempo de verlo tranquilamente pero me llamó la atención y me gustó! Espero poder leerlo con calma pronto… El posparto es muy duro por distintos factores, a mí no se me hizo duro por el parto en sí pero el cambio de vida y los trastornos hormonales sí que me pasaron factura. Me encanta conocer otras experiencias, gracias de nuevo por tus palabras! Un besote

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