Los hijos (des)unen

He escuchado mil veces aquella historia de parejas que están atravesando una crisis, incluso se separan, y al reconciliarse llega el embarazo y creen que con él la solución a sus problemas. Siempre pensé que era un tremendo error, pero ahora que soy madre y sé lo que se resiente la pareja lo puedo corroborar más que nunca.

Ser padres será probablemente lo más difícil que vamos a experimentar, con diferencia. Nadie puede prepararnos para ello, porque por mucho que leas, que te informes, que te aconsejen o te cuenten, nunca vas a saber lo que supone hasta que lo vives. Y es así, cuando te toca y te duele es cuando lo descubres.

Ya en el embarazo hay que estar preparado para los cambios que se van a dar y armarnos de paciencia. La embarazada seguramente estará viviendo en una montaña rusa de emociones, y a la pareja le toca “aguantar” estos cambios como mejor pueda. A mí las hormonas me lo hicieron pasar fatal, tanto en el embarazo como en el posparto, y gracias a que mi marido tiene una paciencia de oro hemos podido superarlo sin secuelas. Y no ha sido fácil, porque ha tenido que tragar mucho y yo también lo he pasado mal en muchas ocasiones. Para que os hagáis una idea de lo que os hablo, he tenido momentos de enfadarme por cualquier ridiculez, de llorar desconsoladamente, de estrés por querer tener la casa perfecta y no poder, días tristes por ver cómo está tu cuerpo y pensar que nunca volverá a ser el mismo… podría estar dando ejemplos hasta ponerse el sol. Pero lo cierto es que todo pasa, y parece que ya estoy estabilizándome (sí, 8 meses después) y vuelvo a ser la que era. Pero aparte tenemos un pequeño añadido para trastocarnos aún más, el bebé.

Es muy difícil (por no decir casi imposible) dedicarle tiempo a la pareja en los primeros meses. Porque es imposible tener energías y ganas, y hay una minipersona exigiendo vuestro completo tiempo y dedicación. Lo habitual es que duermas mal, comas mal, te descuides a ti mismo, y que no tengas tiempo ni para ducharte. En cualquier momento del día en el que el diablillo se duerme querréis dormir con él, y cuando llega la noche y se acuesta también os acostaréis con él (normalmente lo que más anhelas los primeros meses es dormir, así que aprovechas cualquier ocasión).

Los niños, además, conllevan problemas y preocupaciones a las que no te has tenido que enfrentar antes, y éstas duelen a los dos por igual. Siendo primerizos, uno se asusta por todo y se alarma enseguida; de modo que si estás preocupado por esos mocos que le escuchas cuando duerme tu pareja probablemente esté igual, entonces puede ocurrir que entre los dos os asustéis más en lugar de calmaros (al menos en mi caso). Yo intento mantener la calma y disimular para no empeorar a mi marido (que a su vez intenta hacer lo mismo), pero cuando lo veo con la cara descompuesta y preocupado es cuando me enfado y le recrimino que no sea capaz de disimular. Al final es peor, porque pagas tu frustración o preocupación con esa persona que está pasando por lo mismo que tú. Y es difícil controlarse cuando te invade el miedo, y tratándose de la salud de tu pequeño cualquier cosa puede asustarte… Aquí hay que parar un poco e intentar respirar, porque los dos asustados y enfadados no llegamos a ninguna parte. Pero no es tan sencillo, la verdad es que aún tenemos que trabajar en ello.

En ocasiones me he parado a pensar y me he dado cuenta de que no le había dado un beso a mi marido en todo el día, ¡en todo el día! Y no me ha gustado darme cuenta. ¿Tanto hay que hacer a lo largo del día para no poder dedicarle 1 segundo y tener un gesto de cariño? Pues, desgraciadamente, a veces es así. Y tienes tantas cosas en la cabeza que no te da lugar a pensar en eso. Sabes que vas a tenerlo ahí, que no lo vas a perder, y lo descuidas. Y pienso que es algo que no nos debemos permitir.

La pareja hay que seguir cuidándola, en la medida de lo posible, y hay que continuar alimentando la relación. Desde hace unos meses tenemos la suerte de que Peloncete se acuesta antes que nosotros, de modo que aprovechamos esas horitas para dedicarnos el tiempo que no hemos podido en todo el día y seguir siendo los que éramos. Actualmente no cambio ese ratito por nada, de hecho hay días que sólo estoy pensando en que llegue ese momento para poder disfrutar de nuestro merecido momento a solas. Es muy necesario.

Por todo ello es imprescindible tener bien asentadas las bases de la pareja antes de embarcarse en el camino de la paternidad. Las noches sin dormir, las preocupaciones, el peso de la responsabilidad… hacen mella en la relación. Es inevitable distanciarse un poco en esta etapa, pero no es un distanciamiento definitivo. Simplemente hay que adaptarse a la nueva vida. 

Pero todo esto que de antemano sólo parece negativo tiene un resultado muy beneficioso, y es la gran unión que se crea. Sí, toda esta “desunión” se traduce en un vínculo más fuerte que el que hubo antes de ser padres. Pues ahora tenéis en común algo mucho más grande: vuestro hijo. Sólo vosotros dos sabéis el amor que sentís por él, y entendéis a la perfección el dolor que va de la mano. Sólo vosotros conocéis tan bien ese gesto suyo y su significado, y sabéis lo que hacer para calmarlo cuando lo necesita. Sois un equipo, estáis juntos en esto, y nadie lo va a saber hacer mejor que vosotros. Sois cómplices y compañeros, el futuro de esa persona depende de lo que le aportéis. Y con eso no se juega.

Así que hay que intentarlo, hay que dedicarle ese ratito a esa otra persona. Hay que recordar lo que un día fuimos y tenerlo presente. No hay que olvidar que nuestro hijo nació de eso, del gran amor que sentíamos uno por el otro. Amor que se fortalecerá con esta nueva etapa, pero que hay que seguir mimando y cuidando cada día. No hay ejemplo mejor para nuestros hijos que enseñarles que sus padres se quieren y se cuidan, si vuestra unión es fuerte podréis superar la paternidad las veces que sean necesarias. Y merecerá la pena.

 

 

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14 thoughts on “Los hijos (des)unen

  1. Tienes toda la razón, antes de tener un hijo hay que reflexionar sobre si la pareja resistirá, hay que tener muy claro que una relación que se tambalea no resistirá la llegada de un bebé. Pero si el vínculo es fuerte un hijo une mucho más. La clave ya la has dado tú: Seguir cuidando la relación, aunque sea con pequeños gestos. Un beso guapa!

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  2. Me siento tan identificada con tu entrada, mi hijo es muy dependiente mucho y eso que ya casi camino del año y medio y es todo l día 24 horas con el, lleva unas noches que no duerme bien, protesta mucho y no descansamos, con el añadido que el duerme en cama pegada a la nuestra, deseando que llegue el verano y pasarlo a su cuarto para poder dormir con mi marido solos.

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  3. Uy, justo acabo de leer y comentar en un post que trataban el mismo tema jaja. Nosotros teníamos un acuerdo, somos autonomos con negocio propio así que quedamos en que yo me ocuparia mas del niño y a cambio el, trabajaria mas (mis horas) asi que los dos lo sabiamos y aceptamos. Por ese lado nunca ha habido discusiones ni encontronazos porque suelo decidir yo las cosas del niño y el no me contradice jaja. En cuanto al tiempo para nosotros..exactamente el mismo, porque vivimos y trabajamos las 24hr juntos 😉

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    1. Si? Qué coincidencia jeje! Claro, entiendo que tuvisteis que tomar esa determinación para poder continuar con el trabajo y cuidar al peque teniendo la “mínima” repercusión. Debe ser un gustazo llevar la batuta y tener que tomar decisiones sin llegar a un consenso previo, aunque supongo que también se hará agotador… Al menos trabajar juntos implicar veros más, muchos quisiéramos eso!

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  4. Es el segundo post que leo al respecto ..muchas gracias por este post me encantó ….y es verdad que ser padres es la tarea mas dificil muchas parejas se des unen en el intento cosa que me da mucha pena porque al final los que pagan las consecuencias son esos angelitos que no tienen la culpa……en mi caso nos adoramos, nos queremos con locura pero pasamos una primera etapa muy mala mi niña tiene 2 añitos y gracias a Dios y a nuestro empeño la hemos superado…y sabes lo que voy a hacer ahora a darle un besito que me he dado cuenta que hoy no se lo he dado …gracias por este post tan increíble …besos

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    1. Gracias a ti por leerme y comentarme cosas tan bonitas! Nosotros también hemos atravesado nuestra crisis, ante grandes responsabilidades siempre necesitamos un periodo de adaptación y no se nos hace fácil. Dale un beso y los que puedas! Que la felicidad reside en las pequeñas cosas 🙂
      Ya me han comentado antes algo de otro post al respecto, podrías darme el link para leerlo yo también? Me crea curiosidad!
      Un abrazo y gracias de nuevo por pasar por aquí!

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  5. Me ha encantado el post! Tenía amigos que en su día me avisaron de que o la relación es fuerte o se puede tambalear con la llegada de un niñ@, por la falta de dedicación a la pareja, las posibles discusiones en la forma de educar si es distinta, las opiniones “gratis” de los que nos rodean, etc. Siempre es bueno que nos lo recuerden :D. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado 😀 aunque nos avisen ya se sabe, hasta que no lo vives por ti mismo no sabes realmente a lo que te tienes que enfrentar… Pero pienso que siempre que haya amor de verdad la pareja aguanta lo que le echen (me he puesto un poco peliculera jaja). Un besote y gracias de nuevo!

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