Fin de la lactancia materna

Quería contaros desde hace unas semanas cómo nos ha ido con el destete, pero con los imprevistos surgidos no me ha dado lugar a hablar antes de ello. Hoy por fin he encontrado el momento, así que aprovecho para contaros la experiencia.

Desde el 15 de abril Peloncete ha dejado de “alimentarse” con la leche materna, a sus 8 meses de edad. Y entrecomillo “alimentarse” porque, como ya sabemos, la teta no es sólo alimento. Hacía un mes aproximadamente, previo a este día, que sólo mamaba cuando se despertaba por la noche. Durante el día ya comía sus potitos de verdura y fruta, y por la mañana tomaba biberón con cereales al igual que antes de dormir por la noche. Fui eliminando tomas del día muy poco a poco, siempre observando su comportamiento y evitando que lo pasara mal. A día de hoy puedo decir que mi hijo no ha sufrido ni un ápice, y que ha sido un proceso natural y muy progresivo.

Para ser sincera, yo nunca quise una lactancia prolongada. Después de la adaptación del principio, conseguí establecer la lactancia materna exclusiva (a base de mucha insistencia y esfuerzo) y me sentía súper cómoda con ella. Realmente disfrutaba de nuestros momentos y nunca le puse limitaciones, era totalmente a demanda. Cada vez que mi peque quería le daba teta, puedo decir que he disfrutado de ello y que esos momentos suyos y míos los recordaré siempre. Pero en mi mente no me veía dando el pecho a mi hijo durante, por decir algo, un año. Así que estaba esperando al momento adecuado para iniciar el destete.

Una vez que empezó con la alimentación complementaria fui eliminando tomas de forma muy sutil, más que nada porque pelón es muy comilón y no podía estar empachado todo el día. Este chiquillo no sabe decir que no a la comida, así que tuve que ir controlando yo. Como ya he dicho, nos llevamos así aproximadamente un mes hasta que sólo dejé las tomas nocturnas. Se despertaba sobre las 2 o 3 de la mañana (desde las 21 que tomaba el bibi) y empezaba a buscar teta, y así podíamos llevarnos hasta las 7 (hora en que yo me levanto). Me notaba los pechos agotados, a veces doloridos de tanto ajetreo, y tenía la sensación de que no había apenas leche y por eso demandaba tan continuamente.

De modo que, tras darle muchas vueltas, un día decidí probar y darle un biberón cuando se despertara. Mi sorpresa fue enorme al ver que, después de tomarse el bibi, cayó de nuevo rendido y durmió del tirón 4 horas más. Aquí fue cuando ya me decidí y comprobé que ambos descansábamos mejor así, por lo que el destete había llegado.

A día de hoy Peloncete no ha extrañado ni buscado teta ni una noche; yo, por el contrario, he pasado lo mío. Me he llevado dos semanas que para mí se quedan, ¡y yo que pensaba que no tenía leche! La primera noche sin mamar fue bien, pero al día siguiente eso ya era insostenible. Tenía dos piedras por pechos, súper hinchadas y doloridas. Llenas de bultitos por todas partes. Estaba súper asustada y no sabía qué hacer.

Lo que mi cuerpo me pedía a gritos era poner al pequeño al pecho y que me aliviara ese calvario, pero no quería dar un paso atrás ni marear al niño (ya que lo había llevado tan bien y ni se acordaba, eso suponía arriesgarme demasiado). Tampoco quería usar el sacaleches, pues sé que es contraproducente… pero no me quedó otra opción. En la ducha me apliqué agua caliente y los masajeé, y al salir me extraje el mínimo de leche para aliviar el dolor (después leí que el calor también favorecía la producción, estaba hecha un lío la verdad).

Así me pasé unos 4 días, y conseguí que se fuera reduciendo muy poco a poco. Tenía mucho temor por acabar con una mastitis, pero aguanté como pude y conseguí superarlo. Pensaba que sería fácil porque no era un destete radical, y notaba que mi producción era mínima. Pero parece ser que producía más de lo que yo pensaba y que puse mi cuerpo un poco al límite…

Hoy, tras 3 semanas, mi pecho ha vuelto totalmente a la normalidad y se ha vaciado por completo. He sentido pena en algunas ocasiones, y un poco de melancolía al pensar en que hemos dejado atrás otra etapa. Parece que mi niño es menos bebé ahora que no mama… pero sé que es el sentimiento de madre y de protección. Nuestra vida sigue igual, nada ha cambiado que es lo que yo pretendía (que pelón no notara en absoluto este paso). Por fin me he tomado un café después de muchos meses en incluso alguna cervecilla jejeje! Alguna alegría para el cuerpo me he dado, que también se necesita de vez en cuando.

Las mamis que me lean y hayan pasado por una experiencia similar, ¿cómo os fue? ¿os ocurrió como a mí y tuvisteis que aguantar con el pecho en ese estado? ¿alguna recomendación para la próxima vez?

Feliz fin de semana a todos, volveré por aquí el lunes.

¡Nos leemos!

 

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6 thoughts on “Fin de la lactancia materna

    1. Bueno creo que si yo lo hubiera dejado él seguiría mamando por las noches, pero la verdad es que no quería prolongarlo demasiado y ha sido un verdadero alivio ver que no ha sufrido y lo lleva con tanta normalidad (si hubiera visto una mínima señal de sufrimiento no lo habría hecho). Supongo que si estás teniendo una lactancia tan prolongada es porque ambos estáis cómodos y disfrutáis de ella, y mientras vosotros estéis felices poco más de necesita. Todo a su tiempo! Un abrazo y gracias por pasarte 🙂

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