¿Dónde está mi bebé?

Ha llegado el momento, parece que está en esa edad. Creíamos que no gatearía, no lo veíamos muy por la labor cuando lo dejábamos sentadito en el suelo. Parecía que no se arrancaba del todo, empezaba a balancearse de atrás hacia adelante pero ahí quedaba la cosa. Lo que más le gustaba era ponerse de pie en el parque (él solito) y andar agarradito al filo por toda la superficie. Por eso pensé que directamente andaría, hasta que fuimos a la playa.

En la playa como siempre lo sentamos, y se colocó a 4 patas. No sé si la arena le dio la confianza que le faltaba que atinó a desplazarse un poco. Creo que ahí perdió el miedo, porque en casa lo volvió a intentar y desde entonces empezó a gatear (casi con 10 meses). Es para verlo, porque no gatea de forma común: una piernecita la deja pegada al culo y la otra es la que hace todo el trabajo. La verdad es que nos hace mucha gracia verlo desplazarse así por el suelo, y ¡hasta coge velocidad! Eso sí, el pie que deja pegado al culito acaba negro de arrastrarlo (al igual que las manos, rodillas, etc).

Ya tiene varios cardenales en las espinillas, y temo que en algún momento pierda los pocos dientes que tiene (2 abajo, 4 arriba). Mi bebé se ha convertido en un terremoto. Sólo quiere suelo, suelo y más suelo. Le encanta ir detrás de las perras y perseguirlas, mientras lo hace se va riendo solo. Ellas esperan a que las alcance para salir a correr, y así juegan. Una de ellas especialmente está encantada con este nuevo entretenimiento (no sé si piensa que él también es un perro) y aprovecha el tirón para darle bocaditos en los pies y chupetazos donde pille (cara, oreja, cabeza, brazos…). Al principio me daba cosilla e iba a lavarle la zona corriendo, pero ahora la verdad es que ya lo voy dejando y no lo aseo hasta que finaliza el juego (no tiene sentido porque vuelve a ensuciarse). Le va a servir para inmunizarse, ¿no?

Peloncete ya era nerviosillo antes de empezar a moverse por sí mismo, no le gustaba estar demasiado tiempo sentado a modo espectador y necesitaba interactuar mucho con su entorno. Pues ahora que puede ir él solito a donde desee, os podéis imaginar. ¡Nos tiene fritos! Completamente agotados, cuando llega la noche estamos tirados en el sofá sin energía ni para recoger los platos de la cena. Además, tanto el papi como yo tenemos la sensación de que los días vuelan. Desde que abrimos los ojos hasta que los cerramos es un no parar con él, pasan los días que ni cuenta nos damos…

Está mucho más exigente también, ha aprendido a llamarnos (con sonidos varios, aunque muy a menudo dice mamá, pero sin saber lo que significa, le sale innato creo). Ya no quiere pasar apenas tiempo en su parque, teniendo toda la casa para explorar no tiene sentido estar ahí metido. Así que nos complica la tarea de dedicar tiempo a otras cosas, aunque sea simplemente vestirnos. Hay días que son más llevaderos que otros obviamente. Lo que no podemos es pasarnos todo el día en casa, eso está claro. Le comen las paredes, al menos una vez hay que salir a la calle y gastar energía. Y con el calor de estas fechas en Sevilla ya os podéis imaginar, hasta bien pasadas las 8 de la tarde no se puede salir a la calle. Pero siempre inventamos algo y acabamos saliendo antes.

Pues sí, va creciendo a un ritmo desorbitado y cuesta asimilar. En apenas mes y medio cumplirá su primer año, y yo sigo sin darme cuenta de cómo ha pasado este tiempo. Mi mente no termina de aceptarlo, han sido unos meses tan intensos que no nos ha dado lugar a pensar en todo lo que nos estaba pasando. Pero es verdad que lo miro y ya no veo a mi bebé, veo a un niño en miniatura con su carácter, personalidad y con un mundo por descubrir. Así que aunque me cueste mis energías y mi tiempo, ¿acaso hay algo mejor a lo que dedicarlo? Definitivamente no, ni existe nada que me haga más feliz.

Feliz fin de semana a todos, espero que descanséis un poco más que yo ;P

¡Un abrazo!

 

 

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Del colecho a la cuna

Hace unas tres semanas aproximadamente que le compramos a Pelón una cuna, por si os lo preguntáis no tenía cuna porque en su día (cuando andábamos preparando las cositas para su llegada) pensamos que era adelantarnos demasiado. En aquel momento le compramos una minicuna, que finalmente sólo ha usado en sus siestas mañaneras porque tal y como os conté aquí hemos estado colechando todo este tiempo (muy gustosamente).

Mi experiencia personal con el colecho ha sido maravillosa, nos ha facilitado tremendamente la lactancia y nosotros como padres hemos dormido muy tranquilos con nuestro pequeño tan cerquita. No nos habíamos planteado en ningún momento cuándo dejaría de dormir con nosotros, hemos preferido dejar que las cosas fluyan y se vayan dando solas. Así, una vez llegado el calor a Sevilla descubrimos que dormir con el peque tenía fecha de caducidad.

Y no por nosotros precisamente, sino por él. Desde que nació es un niño muy caluroso, suda muchísimo y había llegado un momento en el que el mismo calor no le dejaba descansar por las noches. En consecuencia, a nosotros tampoco; no paraba de moverse y despertarse a cada rato, algunas veces le dábamos agua e intentábamos que volviera a coger el sueño. En ocasiones esto me ha costado horas en la cama, un día en concreto estuvimos desde las 3 de la mañana hasta las 6 despiertos intentando relajarlo y que volviera a dormirse. Era un palizón, nos levantábamos algunos días peor de lo que nos acostábamos. Así que decidimos que había que darle una solución, y ésta era que empezara a dormir en su cuna.

A mí personalmente no me gustaban nada las cunas de barrotes, porque me daba cosilla que se le saliera algún bracito o pie por ahí y se hiciera daño. Ya lo sé, existen los protectores, pero tengo un hijo muy bruto que hace malabares y puede dar un giro dormido y sacar por ahí hasta la cabeza si le cabe. Encontré una cuna en ikea que me encantó, y me pareció perfecta para lo que yo quería. Así que allí fuimos a comprarla, pero una vez que la vimos a mi marido no le convenció y terminamos comprando la que yo no quería (en un principio). Al final, estoy contenta con la adquisición y hasta hoy no hemos tenido ningún percance.

Cuna

Una vez montada, la pusimos al ladito de la cama y esa misma noche decidimos probar. Teníamos claro que no íbamos a ser estrictos, que iríamos poco a poco viendo cómo reaccionaba y se adaptaba. Pero la realidad es que nuestro pequeño es un sol, y se adapta a los cambios de maravilla. Esa primera noche, lo echamos como siempre en la cama con nosotros y una vez dormido lo pasamos a la cuna. Así estuvo desde las 10 de la noche hasta las 6.30 de la mañana. Daba gusto verlo con los brazos completamente abiertos, con tanto espacio para él, descansando y sin pasar calor. Eso sí, nosotros con una pena tremenda y toda la noche sin descansar por controlar cómo estaba…

Me di cuenta de que hay veces que somos los propios padres los que empeoramos las situaciones, y sufrimos más de lo que deberíamos. Peloncete no ha llorado ni rechistado a día de hoy por dormir en la cuna, a veces se espabila y le doy la manita entre los barrotes. Algunas se conforma y otras no, pero esto suele ocurrir a partir de las 6.30 de la mañana (no sé qué tiene con esa hora pero es un reloj); realmente lo que él quiere es levantarse y empezar el día, así que intento meterlo en la cama con nosotros para que nos deje dormir un poco más (algunos días con éxito, otros días imposible).

Desde que duerme en la cuna todos descansamos mejor, la verdad es que por no molestarlo y no darle calor nosotros nos quedábamos arrinconados en el filo de la cama y apenas nos movíamos en toda la noche. Ahora hemos vuelto a recuperar nuestro espacio y es un gustazo. Todos dormimos mejor, descansamos y tenemos nuestra zona para nosotros.

Han pasado sólo 3 semanas, aún seguimos durmiéndolo en la cama y echándolo en la cuna después. Supongo que el siguiente paso será dormirlo en la cuna directamente, pero por el momento no nos lo planteamos ni tenemos prisa. Me encanta echarme con él, acariciarlo y cantarle y ver cómo se relaja y se duerme tan cerquita de mí. Es un momento único para los dos, y no veo necesario privarnos de él si después duerme sin problemas toda la noche solito.

En resumen, la experiencia no ha podido ser mejor pero todo es gracias al pequeño que lo ha puesto en bandeja desde el primer día. Nosotros poco mérito tenemos, con un niño tan fácil de llevar todo va rodado. Ya me dicen que el segundo será todo lo que no es el hermano, que tampoco entiendo por qué debe ser así. Pero, por si acaso, me voy preparando mentalmente y valoro la facilidad que tengo con mi pequeño… y después ya veremos.

Primer trimestre del segundo embarazo

A un día de alcanzar las 12 semanas de embarazo, ya parece que las molestias típicas del primer trimestre han remitido y que apenas percibo nada. He notado bastantes diferencias con respecto al embarazo anterior, siendo este más sintomático y molesto en algunos aspectos. Paso a haceros un breve resumen de lo que he sentido:

  • Mareos: Antes de saber que estaba embarazada, estuve un día con mareos muy fuertes que achaqué al cansancio y a algunas noches malas que llevábamos con Peloncete. Después de conocer mi estado, sí he tenido algún que otro mareo leve y corto en algún momento.
  • Dolor de cabeza: He atravesado unas semanas de dolores insoportables, desde que me despertaba por la mañana hasta que me acostaba por la noche (ese momento era lo peor, después de aguantar todo el día). Poco a poco han ido desapareciendo, aunque algún día he tenido alguna molestia pero bastante más llevadera.
  • Nauseas: Esto ha sido, sin duda, lo que peor he llevado y una de las mayores diferencias con el embarazo anterior. Casi nada de lo que comía me sentaba bien, estaba todo el día con una continua pesadez y la sensación de no digerir fluidamente. Lo peor es que tenía hambre y me apetecían determinados alimentos, pero prefería no hacerlo por no soportar después las molestias. Lo que mejor me sentaba era la fruta, especialmente las manzanas. Soy una persona a la que le cuesta muchísimo vomitar, de hecho nunca lo hago ni aunque esté enferma, así que lo llevo peor porque tengo la fatiga continua pero no puedo hacer nada para aliviarlo. Ya sí puedo decir que las náuseas han desaparecido y que puedo comer de todo, lo cual no me conviene porque empiezo a sentir muchas ganas de dulces… y tengo que controlar.
  • Cansancio extremo: Eso sí lo estoy viviendo igual que con el anterior, la gran diferencia es que ahora con el peque no puedo descansar como antes (ay! qué bien vivía!). Por las noches acabo rendida, hay veces que el simple hecho de pensar en subir las escaleras y llegar a la habitación me da una pereza tremenda. Lo bueno es que aprovecho las siestas de pelón para acompañarlo, y menos mal porque después de almorzar es imposible mantener los ojos abiertos.
  • Micción frecuente: De sobra es conocido que las embarazadas vamos al baño con más frecuencia, y yo no soy de las que está continuamente (soy muy perezosa e intento aguantar todo lo que puedo). Pero es inevitable, hasta por las noches tengo que levantarme a hacer pis. Y no puede gustarme menos.
  • Hinchazón de la barriga: Desde casi el principio la barriga se me ha hinchado de forma muy notable, de hecho mi marido estaba asustado pensando que venían dos (jajaja lo que nos faltaba). Estoy comprobando que con el segundo embarazo crece mucho antes que con el primero, pues recuerdo que se me empezó a notar un poco (y casi nada) cuando ya estaba de 5 meses. Así que por ahora va creciendo a bastante velocidad.
  • Otra gran diferencia con respecto al primer embarazo ha sido la sensibilidad e inflamación de los pechos, esta vez completamente nula. Creo que la lactancia ha dejado mis mamas totalmente dormidas, apenas tengo sensibilidad y con Peloncete recuerdo que no podía ni rozarme el sujetador. También me crecieron muy rápido en el primer embarazo, ya ahora están tal y como se quedaron al acabar la lactancia (las pobres mías, si ya tenía pocas antes ahora dan una penica…).

Así que éste es mi resumen de los cambios que he ido apreciando en estas escasas 12 semanitas, ahora me adentro en la mejor etapa en la que las molestias desaparecen y empezaré a notar cositas (el movimiento del bebé, estoy deseando!). El segundo trimestre es muy especial, conoces el sexo, distingues sus movimientos, empieza a crecer la barriguita y a apreciarse el embarazo… estoy ansiosa por vivirlo y compartirlo con vosotros.

Feliz fin de semana a todos, gracias por seguir aquí.