Del colecho a la cuna

Hace unas tres semanas aproximadamente que le compramos a Pelón una cuna, por si os lo preguntáis no tenía cuna porque en su día (cuando andábamos preparando las cositas para su llegada) pensamos que era adelantarnos demasiado. En aquel momento le compramos una minicuna, que finalmente sólo ha usado en sus siestas mañaneras porque tal y como os conté aquí hemos estado colechando todo este tiempo (muy gustosamente).

Mi experiencia personal con el colecho ha sido maravillosa, nos ha facilitado tremendamente la lactancia y nosotros como padres hemos dormido muy tranquilos con nuestro pequeño tan cerquita. No nos habíamos planteado en ningún momento cuándo dejaría de dormir con nosotros, hemos preferido dejar que las cosas fluyan y se vayan dando solas. Así, una vez llegado el calor a Sevilla descubrimos que dormir con el peque tenía fecha de caducidad.

Y no por nosotros precisamente, sino por él. Desde que nació es un niño muy caluroso, suda muchísimo y había llegado un momento en el que el mismo calor no le dejaba descansar por las noches. En consecuencia, a nosotros tampoco; no paraba de moverse y despertarse a cada rato, algunas veces le dábamos agua e intentábamos que volviera a coger el sueño. En ocasiones esto me ha costado horas en la cama, un día en concreto estuvimos desde las 3 de la mañana hasta las 6 despiertos intentando relajarlo y que volviera a dormirse. Era un palizón, nos levantábamos algunos días peor de lo que nos acostábamos. Así que decidimos que había que darle una solución, y ésta era que empezara a dormir en su cuna.

A mí personalmente no me gustaban nada las cunas de barrotes, porque me daba cosilla que se le saliera algún bracito o pie por ahí y se hiciera daño. Ya lo sé, existen los protectores, pero tengo un hijo muy bruto que hace malabares y puede dar un giro dormido y sacar por ahí hasta la cabeza si le cabe. Encontré una cuna en ikea que me encantó, y me pareció perfecta para lo que yo quería. Así que allí fuimos a comprarla, pero una vez que la vimos a mi marido no le convenció y terminamos comprando la que yo no quería (en un principio). Al final, estoy contenta con la adquisición y hasta hoy no hemos tenido ningún percance.

Cuna

Una vez montada, la pusimos al ladito de la cama y esa misma noche decidimos probar. Teníamos claro que no íbamos a ser estrictos, que iríamos poco a poco viendo cómo reaccionaba y se adaptaba. Pero la realidad es que nuestro pequeño es un sol, y se adapta a los cambios de maravilla. Esa primera noche, lo echamos como siempre en la cama con nosotros y una vez dormido lo pasamos a la cuna. Así estuvo desde las 10 de la noche hasta las 6.30 de la mañana. Daba gusto verlo con los brazos completamente abiertos, con tanto espacio para él, descansando y sin pasar calor. Eso sí, nosotros con una pena tremenda y toda la noche sin descansar por controlar cómo estaba…

Me di cuenta de que hay veces que somos los propios padres los que empeoramos las situaciones, y sufrimos más de lo que deberíamos. Peloncete no ha llorado ni rechistado a día de hoy por dormir en la cuna, a veces se espabila y le doy la manita entre los barrotes. Algunas se conforma y otras no, pero esto suele ocurrir a partir de las 6.30 de la mañana (no sé qué tiene con esa hora pero es un reloj); realmente lo que él quiere es levantarse y empezar el día, así que intento meterlo en la cama con nosotros para que nos deje dormir un poco más (algunos días con éxito, otros días imposible).

Desde que duerme en la cuna todos descansamos mejor, la verdad es que por no molestarlo y no darle calor nosotros nos quedábamos arrinconados en el filo de la cama y apenas nos movíamos en toda la noche. Ahora hemos vuelto a recuperar nuestro espacio y es un gustazo. Todos dormimos mejor, descansamos y tenemos nuestra zona para nosotros.

Han pasado sólo 3 semanas, aún seguimos durmiéndolo en la cama y echándolo en la cuna después. Supongo que el siguiente paso será dormirlo en la cuna directamente, pero por el momento no nos lo planteamos ni tenemos prisa. Me encanta echarme con él, acariciarlo y cantarle y ver cómo se relaja y se duerme tan cerquita de mí. Es un momento único para los dos, y no veo necesario privarnos de él si después duerme sin problemas toda la noche solito.

En resumen, la experiencia no ha podido ser mejor pero todo es gracias al pequeño que lo ha puesto en bandeja desde el primer día. Nosotros poco mérito tenemos, con un niño tan fácil de llevar todo va rodado. Ya me dicen que el segundo será todo lo que no es el hermano, que tampoco entiendo por qué debe ser así. Pero, por si acaso, me voy preparando mentalmente y valoro la facilidad que tengo con mi pequeño… y después ya veremos.

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12 thoughts on “Del colecho a la cuna

    1. Esa es otra opción que contemplé pero el niño me coge las vueltas y se pone de pie muchas veces, me da miedo dejarlo sin una parte y no despertarme y que se me escape por ahí 😱

      Dormirlo es uno de mis momentos preferidos, tan acurrucable y tan bebe (dormido lo veo más pequeño!), un abrazo y gracias por pasar por aquí 😊

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      1. Pues ya verás que genial! Te alegrarás de no tener que invertir en cosas inútiles, que después sólo son un trasto por casa… En las tiendas hay de todo sobre la marcha, cuando vayas necesitando nuevos artilugios lo vas a saber y los encontrarás rápido 😉

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