#MiércolesMudo: No paramos de jugar

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11 de julio

Era un día cualquiera de aquel verano de 2004, no imaginaba que lo iba a recordar cada año desde entonces.

Me arreglé aquella noche de viernes para salir con mi grupo de amigos de la adolescencia (rondábamos los 14, 15 y 16). Íbamos a unas fiestas del pueblo, a echar unos bailes y pasar un buen rato. 

Antes de salir una de mis mejores amigas me llamó al teléfono para contarme que me quería presentar a un chico, al cual yo no había visto en mi vida. Ella me daba datos diciéndome que sí, que seguro que lo conocía. “Tiene una sonrisa preciosa, te va a gustar”, y no se equivocaba. 

Fue una presentación fugaz, de la que me llevé muy buena impresión. Quedamos en que nos veríamos al día siguiente, junto con mis amigas y otros amigos de él, para dar un paseo y conocernos mejor. 

Dos días después, el 11 de julio de 2004, nos dimos nuestro primer beso sentados en un banco cercano a una fuente. Recuerdo el calor sofocante de las 7 de la tarde, ir vestida de rojo y escuchar de fondo sonar en el coche la canción “Carbón y ramas secas” de Manolo García. Desde entonces, nuestra canción. 

Han pasado doce años de aquel día. Quisimos celebrarlo con todos nuestros seres queridos un 11 de julio de 2014, diez años después. Teníamos claro que el día que nos casáramos sería un 11 de julio, nuestra fecha. No me imaginaba haciéndolo en otra.

Le propuse que se casara conmigo un domingo por la mañana en nuestra cocina, con la cara de dormida y despeinada. De pronto pensé que no quería esperar más, y me dio igual que el 11 de julio de ese año cayera en viernes. Y que sólo faltaran 3 meses para el día tampoco me asustó. 

Así, en 3 meses estaba todo organizado y preparado. Por la mañana firmamos en el ayuntamiento de nuestro pueblo, con nuestros padres de testigos. Nos despedimos y cada uno se fue a casa de sus padres, nos volvimos a ver esa tarde ante el altar.

Recuerdo su sonrisa nerviosa mientras caminaba del brazo de mi padre hacia él. También recuerdo darle dos besos al llegar sin saber muy bien qué hacer. Estaba más guapo que nunca, estaba radiante. Lo teníamos todo pensado al detalle, nuestra música, nuestros momentos. Lloré desde que me senté. Fue un día inolvidable.

Desde entonces y hasta hoy nada ha cambiado. Desde que nos conocimos hemos vivido los mejores momentos de nuestras vidas juntos, y por desgracia los peores también. Hemos crecido, aprendido, madurado, caído, reído, amado, llorado… y hemos sido muy felices.

Ahora tenemos lo mejor que hemos podido hacer jamás, nuestro hijo y el que está por llegar. Es nuestro amor tangible, transformado en realidad. Creemos en nuestra familia y luchamos por ella cada día, en todos estos años se puede decir que es lo mejor que hemos hecho.

Pasarán muchas etapas, como tantas hemos vivido. Cada una con sus momentos buenos y los no tan buenos. Estamos preparados para seguir de la mano en nuestro camino, aquel que hace 12 años empezamos a construir juntos sin ser conscientes. Ese que recorremos cada día. 

Gracias por seguir agarrándome fuerte y no soltarme. No conozco a mejor compañero de viaje, qué gran suerte que me eligieras. 

 

 

 

Probando los productos de Heavenly Organic Superfoods

Hace aproximadamente un mes y medio, Mónica de Heavenly Organic Superfoods contactó conmigo para ofrecerme un lote de productos para que los probara y os contara mi opinión. Antes de aceptar, eché un vistazo a la web de la empresa para informarme un poco sobre lo que vendían y sus características. La verdad es que no conocía la marca, y me llevé una grata sorpresa al ver que trabajan con productos orgánicos y 100% naturales.

Si queréis saber un poco más sobre su filosofía y su promesa con los clientes, podéis verlo todo en su web. A simple vista dan sensación de confianza, pero os aseguro que tras haber probado los productos os puedo confirmar que sí confiaría en ellos para alimentar a mi pequeño.

Actualmente están lanzando en España su línea de snacks orgánicos para niños y bebés a partir de 6 meses, sin gluten y libres de azúcar o sal añadidas. Por ahora se pueden comprar en los supermercados Hipercor o directamente en su web. El lote que recibí fue el siguiente:

Todos

Os cuento un poco más detalladamente sobre cada producto:

Crispy Veggie Waffles

Crispy Veggie Waffles

Disponibles en dos formatos de sabores: de remolacha y chalota, o de zanahoria y comino. Nuestros bebés pueden comerlos a partir de 12 meses.

Sus sabores son exquisitos (mi favorito es el de remolacha), os aseguro que se puede apreciar la calidad del producto al probarlo y que el sabor es prácticamente igual al del producto original (en este caso una zanahoria, por ejemplo).

Son perfectos para un tentempié a cualquier hora, o para acompañar comidas fuera de casa. No tienen azúcar añadida, ni aditivos, ni conservantes. También ideales para vegetarianos e intolerantes a la lactosa.

Mi peque no los ha podido probar aún, así que nos lo hemos comido el papi y yo. Para mí que entre horas intento comer fruta y cuidarme, me ha parecido también un alimento muy apropiado pues su aporte calórico es bajo y es muy saludable.

Happy Halo Bites

Happy Halo Bites

Disponibles en dos sabores: manzana y banana. Nuestros bebés pueden comerlos a partir de 10 meses.

Son cereales orgánicos, sus sabores son completamente naturales respetando el sabor original de cada fruta. Me creaba un poco de inseguridad dárselos a probar a Peloncete por si se los tragaba directamente, así que se los mezclé un poco con leche. Se disuelven rápidamente porque son muy blanditos, y a mi pequeño le encantó. De los dos sabores me quedaría con el de banana, porque él lo prefiere, pero es cuestión de gustos obviamente.

Contienen ancestrales granos de alforfón y amaranto, mezclados frutas orgánicas naturales. Sin añadidos, ni siquiera azúcar o sal.  Ideales para vegetarianos.

Mini Italian Bread Sticks

Mini Italian Bread Sticks

Los tenemos en el sabor original y también con un toque de romero. Nuestros bebés pueden comerlos a partir de los 12 meses.

Como el peque no podía probarlos aún, nos los hemos comido de nuevo el papi y yo. Y, aunque siento que me repito, también nos han encantado. Son ideales para comerlos con acompañamiento, con alguna salsa de queso o cualquier otra. A nosotros nos han encantado especialmente los de romero acompañados de salmorejo. El toque que le da el romero es exquisito.

Coconut Squishies

Coconut Squishies

También disponibles en dos formatos de sabores: de mango, manzana y plátano de leche de coco; o de fresa, manzana y plátano de leche de coco. Nuestros bebés pueden comerlos a partir de los 6 meses.

Aunque mi peque ya tiene 10 meses, y con toda mi pena porque quería probarlos, no se los daré hasta que cumpla el año y empiece a consumir mango y fresa. Aún no ha degustado este tipo de fruta así que vamos a tener que esperar un par de meses más. Yo tampoco los he querido probar porque he preferido dejárselos a él, aunque estoy segura de que le van a encantar (tiene buena boca, nunca le hace ascos a nada). Habiendo visto cómo son el resto de los productos, no dudo de su calidad y buen sabor. Os contaré más adelante.

En resumen: estoy encantada con el lote de productos, es una marca que desconocía pero que ahora seguro que consumiré habitualmente. Desde aquí quiero agradecer a Mónica por contactar conmigo y ofrecerme la oportunidad, ha sido todo un lujo. 

Y por último, contaros que me han ofrecido otro lote de productos igual para sortear por aquí pero estoy a la espera de que me lo confirmen y me lo envíen. Así que si estáis interesados estad atentos que un día de estos lo ponemos en marcha 😉 

¿Conocíais la marca y sus productos? ¿Cuál es vuestra opinión?

Un fuerte abrazo y gracias por seguir aquí.