¿Niño o niña?

Con este segundo embarazo todo el mundo ha dado por hecho que, como mi anterior hijo es varón, lo que quería tener ahora era una niña. Creo que esto es algo que nos ocurre a todas, independiente del sexo del primer bebé, se da por sentado que el segundo debe ser del contrario.

A mí personalmente me parece un poco “cruel” esta postura, pues sea lo que sea no es algo que elijamos los padres y no por ser el sexo contrario al que “debía ser” (según los demás) lo vamos a querer menos. Yo quiero a mi Pequeño J desde que el test de embarazo me confirmó el positivo, desde ese momento tiene vida para mí y es persona. Me daba igual, y lo digo de corazón, que fuese niño o niña; sólo quería que estuviera sano y se desarrollara bien.

Pasé mucho miedo durante las primeras semanas, tenía realmente pavor a perderlo. Se me metió esa idea en la cabeza, y no podía evitar estar asustada así que lo único que deseaba continuamente era que siguiera adelante y todo saliera bien.

Con mi primer embarazo todo fue muy diferente. Al mirar atrás y recordar cómo pensaba y actuaba veo que he madurado muchísimo (la maternidad ha sido la clave), y existe una diferencia abismal entre mi yo de aquella época y la actual.

Desde que conocí que estaba embarazada de Peloncete, di por sentado que sería una niña. Yo sólo quería tener hijas, no contemplaba ningún vástago varón. Mi madre contribuyó mucho a hacerme creer que sería una nena, porque en mi exterior sólo se reflejaba eso (según ella). Que si la cara así, que si la barriga allá, que si el síntoma éste y aquel… todos indicaban para ella que sería una niña. Eso unido a algunos comentarios desafortunados de otros familiares, referentes a que debía ser varón para preservar el apellido paterno (es el único descendiente varón de su familia) hicieron que no quisiera niño de ninguna de las maneras.

Fue en una eco a las 16 semanas cuando, antes de empezar, me preguntó mi ginecóloga qué sexo prefería. Yo, obviamente, respondí que niña; mi marido respondió que le daba igual, sólo quería que estuviera bien. De modo que añadí: que esté bien por supuesto, pero que sea niña. Y ella, ni corta ni perezosa, en cuanto apoyó el ecógrafo en mí me lo dijo sin miramientos “pues es un varón, eh”. Me quedé estupefacta. Le dije que se asegurara, pero estaba muy claro lo que se veía ahí. Me entraron ganas de llorar y me contuve, pero al salir de la consulta estallé. Ahora me avergüenza mi reacción y comportamiento, pero fue la mezcla entre mi inmadurez y mi inestabilidad emocional debido a los cambios hormonales.

Me costó asimilarlo, y sentía algo muy raro al pensar que dentro de mí había un “hombre”. Me sentía extraña creando un varón y no otra hembra, al igual que yo. Es algo difícil de explicar y, más aún, difícil de entender… pero es lo que sentía.

Con los días me fui relajando e ilusionando. Empecé a comprar ropita de niño y a preparar algunas cosas. Sobra decir que con el tiempo esa tontería se olvidó, y que mi niño es lo mejor que me ha pasado. De hecho ahora no me imagino con una niña, estoy tan acostumbrada a mi peque que se me hace hasta extraño.

De modo que con este nuevo embarazo no pensé en ningún momento en el sexo, a pesar de que mi entorno insistía en que sería niña esta vez. Mi madre, que también aprendió la lección, esta vez no hizo ningún comentario referente al sexo y se reservó su intuición para ella (una vez más errónea, porque después de conocer el sexo me confesó que pensaba de nuevo que sería niña por mi cara… mejor que no se dedique a pitonisa jajaja).

Yo sabía desde el principio que sería otro nene, lo creía de verdad. La noticia me ha hecho la misma ilusión que si hubiera sido lo contrario, lo que más feliz me hace es ver que avanza fenomenal y que todo marcha como debe.

Está claro que me gustaría tener una niña, en algún momento de mi vida. Tengo muy buena relación con mi madre y hacemos muchas cosas juntas, y me gustaría en un futuro tener eso con alguna hija. Que no digo que con mis hijos no pueda hacerlo, yo no soy de las que distingue por sexos ni piensa de ese modo tan convencional, es simplemente el vínculo de mujer y las cosas en común que podamos llegar a tener. Que algún día, por ejemplo, alguna hija mía se quede embarazada y yo pueda saber lo que siente… cosas así.

No quiero tener sólo 2 hijos, al menos me gustaría tener otro más (incluso dos). No sé lo que nos depara la vida y si esto será posible, por ahora me centro en el presente y en lo feliz que me hace mi familia. Si tengo alguna vez más hijos y todos son varones los querré igual, no cambiará ni un ápice la historia. Si algún día llego a tener una hija también seré feliz, pero si no ocurre no estaré incompleta.

No es cuestión de sexo, es cuestión de vida. De un nuevo ser en nuestra familia que nos colmará (más aún) de felicidad y nos llenará de nuevo de vida. Una nueva persona que pasará a ser parte de nosotros y a la que querremos por encima de todo. No creo que importe mucho más, nosotros lo esperamos con ansias y estamos preparados para darle todo el amor que tenemos (que no es poco). Y lo que tenga que ser será, sea niño o sea niña.

 

 

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9 thoughts on “¿Niño o niña?

  1. La verdad es que cuando estás embarazada solo quieres que esté bien. YO siempre quise una niña y cuando me lo confirmaron me puse muy contenta pero sobre todo porque avanzada todo correctamente. Yo hasta pasados los 4 meses tenía muchísimo miedo de que le pasara algo y cada vez que iba al ginecologo me ponía nerviosa.
    A mi me gustaría darle un hermatit@ a Emma pero todavía la veo muy pequeña y la quiero disfrutar.
    Me alegro que todo esté bien!!!! Besos

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    1. Muchas gracias por tus palabras, afortunadamente todo está bien que es lo único que me importa 😉 yo no tenía pensado darle el hermanito ya, fue toda una sorpresa y una vez que lo supimos se convirtió en una alegría. No sé si me volveré loca con dos tan pequeños jejeje! Ya os contaré… Un abrazo!

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  2. Cuando yo me quedé de Noah, también quería niña. No se por qué, imagino que por eso de ponerles vestiditos y tal. A las 11 semanas supimos que era niño y la verdad es que me hizo ilusión, no me importó lo más mínimo. Y ahora, cuando pienso en el segundo, creo que quiero otro niño! Ver lo mono que es Noah, cariñoso, mi príncipe..es que no me imagino ahora con una niña jaja. de todos modos, sea lo que sea, como dices, se le va a querer igual.

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  3. Hola guapa! me alegro de ese niño y de que todo vaya bien!!! yo no lo sabré hasta mañana, estoy atacada pero más por saber que todo va bien que por saber el sexo. Al final que todo vaya bien es lo único que importa, por muchas quinielas que se hagan.

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