El comienzo de la guarde

En estos días no vemos otra cosa por aquí, en los blogs o redes sociales hay mamis y papis bombardeando con la vuelta al cole; dando útiles consejos, contando sus experiencias y sus preocupaciones.

Peloncete comenzó el curso el día 1 de septiembre, y en estas casi 2 semanitas hemos vivido un poco de todo. Hoy por hoy ya podemos decir que vamos más tranquilos, y que hemos superado los nervios de los primeros días. Continúa con el periodo de adaptación hasta mañana, el jueves será el primer día que pase allí 5 horas y almuerce.

Nosotros como padres primerizos teníamos cierta inseguridad con respecto al comienzo, por lo que estamos continuamente solicitando información y haciendo todo tipo de preguntas (las profes ya estarán acostumbradas a lidiar con papis intranquilos jeje). Desconozco la operativa de otras guarderías, pues como ya digo soy completamente nueva en todo; en la nuestra tenemos una agenda en la que cada día se nos informa de todo lo que ha hecho nuestro pequeño y cómo ha estado, y en la que los papis escribimos también a diario para informar de cualquier dato importante o simplemente preguntar lo que necesitemos. Así que por esa parte, nos quedamos muy tranquilos cada día con lo que las profes nos escriben en la agenda y la información que nos proporcionan.

El primer día entró desconfiado, no le gustó que le cogiera en brazos una desconocida. Así que papi lo acompañó a la clase y se quedó con él, por poco tiempo pues en cuanto lo dejó en el suelo se fue gateando hacia un coche de juguete y aprovechó para salir de la clase. Estuvo una hora, y al salir lloró un poquito. Se le pasó en cuanto vio a papi y le dio su fruta favorita: un plátano. Yo estaba en el trabajo y mi marido me fue retransmitiendo, me hice la durita en casa los días anteriores pero estando sola no pude evitar ponerme a llorar (será por las hormonas, aprovecho la excusa del embarazo para achacárselo todo jajaja). Me daba una pena terrible pensar en mi niño cuando quisiera buscar a su padre en la clase y no lo encontrara… era como una sensación de abandono. En casa el día lo pasó con total normalidad, con muy buen humor y con ganas de jugar como siempre. Eso sí, se quedó frito en cuanto salió de la guarde y se montó en el coche. Fue una mañana estresante para mi pobre pequeño.

Al día siguiente me tocó a mí llevarlo (por suerte los viernes no trabajo), intenté no transmitirle mi nerviosismo y estar alegre y tranquila. Estaba temerosa porque pensé que, ya conociendo el lugar y sabiendo a lo que iba, sería peor que el primer día. Para mi sorpresa todo fue genial, decidí que lo dejaría entrar en el carro (ya que el día anterior no le gustó que lo cogieran); y no lloró ni se comportó de modo extraño. Entró observando la sala y tranquilo, lo cual me dejó a mí mucho más calmada de lo que esperaba (iba preparada para lo peor). También estuvo una hora, y al recogerlo venía llorando un poco y bebiendo agua. En cuanto me vio se le pasó y le di de nuevo el plátano como premio, después marido y yo nos reímos pensando que nos van a llamar los locos del plátano… pero a él le gusta y queremos compensarle por su buen comportamiento. En casa continuó estando como siempre y comportándose como de costumbre. Después vino el fin de semana, y todo siguió tal cual.

La semana pasada estuve de vacaciones, lo hice a conciencia para poder vivir con él esa semana de adaptación. Aumentamos el tiempo de estancia a hora y media, y cada día hemos apreciado como iba a mejor. Entra muy tranquilo, nunca ha llorado al entrar (lo cual me hace pensar que está bien, si no quisiera entrar lloraría ¿no?). Al salir tiene las rodillas y manos sucias de arrastrarse y jugar, y no ha vuelto a salir llorando. El cambio se le ha notado en casa, pues ha empezado a desarrollar cierta mamitis aguda que nunca hemos experimentado. Quiere que lo duerma yo, que le dé de comer yo, que lo coja todo el tiempo en brazos, cuando está jugando me busca continuamente para darme un abrazo o simplemente tocarme, cuando lo pongo en el cambiador es una pelea porque él quiere que estemos abrazados… Es toda una novedad este comportamiento para mí porque él no tiene preferencias, está igual de bien con mamá o papá (incluso con abuelas). También ha estado más caprichoso y llorón, cuando ha querido hacer algo que no le hemos permitido hemos sufrido algún que otro berrinche (aunque le duran poco, por ahora es conformista). Y, en general, más dependiente y mimoso.

Ya sabíamos que podían variar su actitud y comportamiento, aún así no está siendo especialmente duro. Intentamos ser pacientes y darle todo el cariño del mundo, entendemos que es un cambio para él y lo último que queremos es que se “traumatice” por ello. Sabemos que en la guardería está bien, porque entra contento y sale tranquilo. De hecho, lleva tres días echándose una siesta allí (sí, en una hora y media a él le da tiempo a todo). Es en casa donde se ha notado un poco el cambio, aunque ya parece que vuelve a normalizarse, pero era de esperar.

Por mi parte, no lo voy a negar, estoy encantada con su arrebato de mamitis y con que quiera hacerlo todo conmigo. Creo que a todos nos gustaría, siendo honestos… No me preocupa porque sé que es algo pasajero, que también cada etapa tiene sus cambios, y no le voy a negar en ningún momento las atenciones que me pide. Yo me lo como a besos a cada momento, y con una de sus sonrisas ya tengo el día más que resuelto.

La próxima prueba es dentro de 2 días, cuando se quede toda la mañana allí y también a almorzar. Estoy nerviosa de nuevo, es el cambio definitivo. Tarde o temprano tiene que pasar, y preferimos que sea ahora que hay menos niños en el comedor y pueden centrarse un poco más en él (ésta es la última semana de adaptación, será a partir del lunes cuando ya todos se queden el tiempo completo). Supongo que pasaremos unos días rebeldes de nuevo, de atenciones extra y mimos. Quizá no quiera comer, quizá sí. Es algo que hay que experimentar aún, nosotros pondremos lo mejor de nuestra parte e intentaremos que sea lo menos notorio posible.

Sé que llegará el día en el que por fin esté adaptado 100% y lo vivíamos todo con total normalidad, pero por ahora seguimos en proceso de aprendizaje y armándonos de paciencia.

¿Y vuestros comienzos cómo fueron? ¿Algún consejo para no cometer demasiados errores? ¡Ay los primerizos! Cuánto nos queda por aprender…

Feliz semana a todos, un abrazo.

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2 thoughts on “El comienzo de la guarde

  1. No puedo hablar de guarde porque no ha ido, pero el año pasado fue el primero del cole y estaba igual…nerviosita perdida y con mil miedos. Al final fue una sorpresa porque desde el primer día entró sin una sola lágrima, pero los miedos, los nervios y el nudo en el estomago no te los quita nadie. Este año lo mismo, yo nerviosa por si ya no quería ir, y el tan piti jeje.
    Espero que pronto veas que ya está adaptado, porque es más tu nerviosismo que lo que hay realmente. Ellos se adaptan genial a los cambios, pero nosotras no tanto y nos acojonamos. Pocos consejos puedo darte porque lo mío es cole rural y es totalmente diferente. Lo cierto es que aquí ningún niño llora el primer día, porque para ellos el cole no es un gran cambio al dia a dia así que las cosas son más fáciles. Animo.

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    1. Es verdad, se adaptan mil veces mejor que nosotros… Y lo pensamos demasiado y por ello, a veces, hasta lo empeoramos. Estoy deseando que pase ya el primer día en el comedor y saber que todo salió bien jejeje! No podemos evitar el nerviosismo 😖 por cierto, lo del cole rural me encanta 😁 una pena que donde yo vivo no hay!

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