Ser mamá agota

Ha sido un fin de semana intenso, en cuanto a carga se refiere. Marido ha estado trabajando viernes y sábado, por lo que me he visto solita con Peloncete. No habría estado tan mal si el tiempo hubiera acompañado, pero la lluvia también quiso estar presente y fue el remate.

Me encuentro ya en un momento del embarazo bastante avanzado, son 31 semanas. Parece que no pero me pesa, y no me refiero sólo a la barriga, me pesa el embarazo en conjunto. Me cuesta agacharme, me suelen doler las piernas y la espalda está hecha polvo. El bebé se mueve mucho y se me clava, me da golpes bruscos que a veces hasta me hacen daño. Estoy psicológicamente sensible y no muy paciente, vamos que en general estoy bastante cansada.

Mi niño, por lo contrario, está en su época de más actividad y demanda. Nunca antes lo había visto tan exigente y demandante, especialmente conmigo. No sé si es la edad, que ya tiene más conocimiento; si ha sido provocado por el inicio de la guardería y todo lo que conlleva; si es debido a que ha estado muchas veces malito y ha recibido extra de mimos… o no sé si simplemente será una etapa que pasará. Pero lo cierto es que, mientras antes jugaba mucho sólo y me permitía mientras hacer otras cosas en casa (obviamente siempre supervisándolo), ahora en cambio me exige continuamente estar con él y participar en su juego, y de vez en cuando me echa los brazos para que lo coja un ratito y lo abrace. El hecho de agacharme a cogerlo y subirlo, no sé cuántas veces al día, me deja la espalda peor de lo que la tengo y me supone un esfuerzo considerable.

Así que desde el viernes hemos estado los dos solitos, en casa refugiados porque el tiempo no nos permitía salir. Además, seguía con las diarreas y el poco apetito (estamos desarrollando paciencia porque a la hora de comer lo rechazaba todo con tortazos, ahora compadezco a los padres que viven esto día a día porque los hijos no son de “buen comer”). Se aburría de estar en casa, yo me aburría también, se ponía de mal humor y no había quien lo entretuviese. Y yo con la paciencia agotada sólo hacía mirar el reloj y pensar en la hora de acostarnos. Con deciros que el sábado a las 21:20h ya estábamos los dos metidos en la cama, para él un horario habitual, para mí no tanto pero ahí me quedé rendida.

Cuando llegó el domingo y por fin el papi estuvo disponible, yo me sentía como un pájaro enjaulado con el agua al cuello. No podía más, literalmente. Y creo que el niño tampoco podía aguantarme más a mí, estábamos cansados el uno del otro y de no poder salir. Afortunadamente ayer hizo un día precioso de sol, por lo que el peque por fin pudo ir al parque a disfrutar (además con sesión doble, de mañana y tarde) y yo había hecho planes con unos buenos amigos para salir a comer. Me duché sola (lujo extra), me arreglé y me puse un poco guapa (cosa que sólo ocurre en contadas ocasiones), y salí de casa dispuesta a desconectar. Fue toda una liberación.

Al volver, ya de noche y más tarde de lo que pretendía, me sentía súper feliz y relajada. Estaba deseando ver a mis hombrecitos, y darle todos los besos que no les había dado en esas horas. Peloncete se alegró enormemente de verme también, me regaló sonrisas y me llenó de abrazos. Disfruté de su momento cena y de acostarlo y dormirlo, lo abracé junto a mí en la camita y le olí esa cabecita tan rica. Le di besitos por toda la carita y el cuello, y hemos dormido juntos y abrazados en una noche estupenda y sin percances. Toda una utopía días atrás, en los que las diarreas y los llantos inundaban nuestras noches.

Supongo que se entenderá que adoro a mi hijo por encima de todo, pero que a veces puede resultar agotador. Además de mami, también soy persona. Necesito salir y desconectar, y hacer vida a parte de la familia. Lo hago poco, porque mi prioridad es él y nunca quiero quitarle tiempo. Pero las pocas veces que me escapo, ¡sienta tan bien! Cuando vuelvo es como empezar de cero, con la batería completamente recargada hasta próximo aviso.

Creo que es imprescindible dedicarnos tiempo a nosotros mismos, ya sea saliendo con amigos o haciendo cualquier actividad en soledad que nos guste. Es complicado sacar este ratito, pero hay que buscarlo y respetarlo. Es necesario para seguir con la vida diaria con fuerzas y con energías, y también para no olvidarnos de que somos personas a parte de padres.

Yo, además, no dejo de pensar en que en un par de meses mi vida va a volver a cambiar radicalmente. Sé que los primeros meses de bimaternidad van a ser muy duros, y que el nuevo bebé necesitará mi dedicación exclusiva bastante tiempo. No podré escaparme a tomar un café sola, pues con la lactancia a demanda estas cosas no son viables… así que tengo que aprovechar el tiempo que me queda ahora, que después todo llegará, pero en su debido momento. 

Así que mi lunes empieza bastante bien, y más después de la buena noche que Peloncete nos ha querido regalar. Brilla el sol, y parece que ya noviembre se nota porque también hace frío (estaba deseando que llegara!). Afronto la nueva semana con energía y mucha positividad, espero que tú que me lees también te sientas así y tengas un fabuloso lunes. Yo me despido por hoy, pero prometo volver antes de acabar la semana.

Un abrazo y que tengas un precioso día.

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12 thoughts on “Ser mamá agota

  1. Ufff, a nosotros nos pasa lo mismo cuando llueve y no podemos salir, acabamos hasta las narices el uno del otro. Asi que siempre intento salir algo de casa, menos mal que tengo a mis padres cerquita.
    Bss y Feliz Semana!

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      1. A mi tb me paso una vez 😨😨 no estaban ni ellos ni mis compis de paseo, aunque fuera para quedar en casa y que los niños se entretuvieran un poco y ufff que horror!!!
        Bss 💋

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  2. te entiendo perfectamente. por mucho que adoremos a los peques a veces hace falta escapar, así que me alegro mucho que así lo hicieses. Es cierto que se recargan las pilas cuando se desconecte y se vuelve con las energías renovadas. Si yo me agoto no me quiero imaginar tu embarazada de 31 semanas. eres una campeona!!!!!! feliz lunes!!!

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    1. Jajaja gracias por lo de campeona, pero no te creas que hago tanto 😉 me da penilla que por mi estado el no pueda disfrutar de mí lo que debiera, pero así se han dado las cosas! Están en la época de darlo todo y tienen más energía que nosotros con creces. Gracias por tus palabras guapa, feliz lunes a ti también!

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  3. el no poder salir de casa por la lluvia es matador, porque se necesita el aire de la calle igual que el beber agua!!jejej. Te entiendo perfectamente, en mi caso estoy de 34 semanas, mas los dos peques, hay veces que estoy algo saturada, pero me he dado cuenta de que tengo muucha paciencia, ahora que estoy son trabajar. He de reconocer que cuando curraba, llegar a casa cansada, con el bombo, más los niños…pues estaba más irritable. Hiciste genial en salir y relajarte con los amigos!! besos y ánimos, que no nos queda nada!!

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    1. Tú tienes más mérito desde luego! Qué poquito te queda ya, yo no sé tú pero yo estoy deseando… mientras pueda escaparme algún día tengo que aprovechar, que después vendrán las vacas flacas jejeje! Un beso guapísima y mucho ánimo para ti también, en nada tenemos a nuestros machotes con nosotras 😊😊

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    1. Pues tiene el mismo tiempo! Hizo los 14 meses el 17 de octubre, supongo que debe ser típico de esta edad no? Hasta para dormir por las noches, que antes dormía en su cuna, se despierta más y tengo que llevármelo a la cama porque quiere estar pegadito… ahora que pronto llegará el hermano está más demandante que nunca, espero poder sobrellevarlo 😓 gracias por los ánimos! Ya queda poquito 😉 un abrazo!

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  4. Yo admito que soy una madre “rara”, solo de pensar en hacer cosas sin él, me estreso jajajaj. Los “tiempos para mi” los aprovecho mientras duerme, que duerme un montón el jodio. La verdad es que por suerte he tenido una maternidad fácil con este, no he sentido esa necesidad de relax o el agobio que es normal sentir.
    Animo, cada día son más grandes y estas cosas van pasando jeje.

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    1. Pues suerte has tenido con un niño tan bueno y dormilón, yo no me quejo de mi peque porque también considero que lo es pero requiere mucha actividad y en mi estado es difícil seguirle el ritmo! Me anima saber que cuando van creciendo es “más llevadero” (aunque habrá otras cosas), cuando tenga a los dos espero sobrevivir jejeje!

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