Últimas semanas

¡Muy  buenas a todos! Sí, lo sé, estoy completamente desaparecida por aquí y creedme que es algo que me pesa (y mucho). Cada día pienso “hoy voy a escribir post” pero la realidad es que es totalmente imposible, los días pasan volando y no me dan para hacer todo lo que me gustaría. Y cuando llega la noche… estoy tan rendida que sólo puedo descansar.

Hoy mi embarazo llega a término, ¡por fin las 37 semanas! Hubo un tiempo en el que estaba asustada y tenía constantemente la idea en la cabeza de que el bebé iba a nacer prematuro (estos miedos absurdos que nos rondan y sólo sirven para crearnos malestar). Pero ya puedo respirar tranquila, pues hoy por hoy si Pequeño J decide nacer se supone que no corre peligro.

Hace dos días tuve mi última visita a mi matrona, que me alentó bastante la ilusión de que el nuevo miembro nazca antes de tiempo. Me comentó que es un bebé grande (cosa que ya hemos escuchado durante todo el embarazo de los distintos profesionales), y que siendo el segundo parto lo normal es que nazca antes de las 40 semanas. Según ella, el ajetreo de estas fechas también influye y colabora en que todo se adelante… yo la verdad es que no sé qué pensar. No quiero hacerme a la idea porque si no ocurre sé que las últimas semanas se me harán eternas, y ya estoy bastante cansada del embarazo en sí y con ganas de acabar esta etapa como para desesperarme más. Necesito tener aún “fuerza mental” para aguantar el último tramo con la mayor energía posible.

Mi realidad es que estoy agotada, me duele todo y me molesta todo. Me cuesta vestirme, y desvestirme más. La espalda está destrozada, me duele estando sentada, de pie y acostada. La circulación de las piernas va regular, y se me adormecen y me duelen si camino un rato. El niño se clava por todas partes, se mueve muchísimo (lo cual me gusta porque sé que está bien, pero es muy molesto) y siento presión en la zona baja continuamente. Algunas veces creo tener contracciones (sí, soy bastante despistada y aún no sé diferenciar una contracción de las flojas), especialmente por las noches al acostarme; pero nada que sea continuo ni me haga pensar que se acerca el momento.

Mi maleta para el hospital ya está preparada, si tengo la ocasión escribiré el típico post para que sepáis lo que me voy a llevar por si queréis orientación (nunca está de más). Aún me quedan por lavar y planchar algunas cosillas relacionadas con el carro y la minucuna (aunque practiquemos colecho, durante el día pretendo que duerma ahí). Eso me tiene un poco estresada porque no veo el momento de terminar y decir “ya está todo”, parece que cada día me sale algo nuevo y no consigo acabar nunca. Nos queda por comprar una bañera, pues la que teníamos se rompió (no salió muy buena, aun siendo de la marca Micuna). Y estoy esperando a que me llegue el fular elástico que he comprado para portear desde el nacimiento (me encanta!). Todo lo demás está preparado, y nosotros… pues conforme pasan los días me siento más nerviosa y menos preparada para lo que viene.

Ahora me está entrando un poco el miedo, porque ya lo veo tan cerca que es difícil no asustarse. Miedo por el parto, si será más duro que el anterior o si marchará como me gustaría. Miedo porque nazca completamente sano, que es lo que más me aterra. Miedo por dejar a Pelón esos días sin mí, que me extrañe y note que algo ocurre. Miedo por la vuelta a casa, por la aceptación de las perras al nuevo bebé, por la aceptación de su hermano, por la desestabilización. Miedo por no saber si seré capaz de llevarlo todo. En fin, miedo en general del nuevo paso que tenemos que dar todos y saber afrontarlo.

Sigo con anemia y ya me han dicho que la arrastraré hasta bastante después del parto, también me advirtió la matrona de que la recuperación va a ser dura por tener a dos tan seguidos (vivan los ánimos!). La prueba del estreptococo dio negativa, así que en principio no será necesario que me pongan antibiótico. Mi próxima (y espero que última) ecografía es el día 23 de diciembre, y allí mismo me darán la cita para los monitores. Ahora lo veo todo muy lejano, pero la realidad es que ya casi está aquí.

Así que esa son las novedades, y me despido hoy de vosotros sin saber cuándo volveré. Tengo varios posts pendientes, espero poder ir publicando pero soy realista y sé que es difícil (y ya si el bebé nace peor aún). No sé si cuando vuelva a escribir ya seré bimadre o si podré hacerlo antes. Intento estar al día con vuestros posts, pero también llevo bastante atrasado… por si acaso, os deseo a todos una buenísima Navidad en familia, llena de cariño y amor y mucha salud para disfrutar de los vuestros. Espero que empecéis el 2017 con buen pie, y que acabéis el 2016 mejor aún. Las nuestras ya están siendo más especiales que nunca, sólo nos falta la guinda del pastel.

Un beso enorme a todos, ¡volveré!

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Ropa y embarazo: mi eterna lucha

Cada día cuando abro el armario me ocurre lo mismo: me quedo ahí de pie, mirando como un pasmarote pensando qué me puedo poner para verme bien y estar cómoda. Ya en la semana 34, casi nada de mi ropa “normal” me sirve y tengo que recurrir a las pocas prendas premamá que tengo. Así que visto casi siempre igual, y no veo el momento de volver a usar de nuevo mi ropa…

Para mí vestir “bien” y estar embarazada se me hace complicado, y más llegado a ese punto del embarazo en el que tenemos la barriguita prominente. He vivido dos experiencias opuestas, pues mientras un hijo nació en agosto el segundo lo espero para enero; y puedo decir que influye considerablemente en la ropa y la facilidad a la hora de vestir. En verano puedes apañarte con cualquier vestidito ancho que ya tuvieras, pero en invierno hasta el abrigo puede ser un problema.

Me indigna profundamente que la ropa premamá sea tan cara, yo no sé vosotras pero a mí me parece excesivo gastarme 39,90€ en un pantalón (esto en el mejor de los casos, en H&M por ejemplo). No suelo vestir de marca, me gusta ir mona y vestir bien pero también me gusta economizar en mis prendas. En mi estado natural (sin estar embarazada) suelo comprar la ropa en outlets, o en tiendas normalitas en las que los precios son asequibles (sfera, lefties, zara). Así que acostumbrada a no gastarme más de 20€ en un pantalón, los precios de la ropa premamá me parecen muy exagerados. Por ello, compro lo mínimo y necesario e intento apañarme con mi ropa normal.

Desde mi experiencia, es imprescindible tener al menos un par de pantalones premamá (unos vaqueros y unos negros, por ejemplo) y otro par de leggins también premamá (llega un momento en el que es lo más cómodo). Yo tengo más, pues en el embarazo anterior me compré algunos y en este también (aunque menos). Supongo que habrá chicas que sobrevivan perfectamente sin tener  estas prendas adaptadas, a mí desde luego se me hace mucho más cómodo vestir pantalones premamá que los normales. Aún hay alguno normal que me entra y que puedo cerrar (milagrosamente, por debajo de la barriga), pero la verdad es que cuando me siento me molesta bastante el botón porque se me clava, por lo que evito ponérmelos.

En cuanto a partes de arriba, también tengo un par de camisetas de premamá pero el resto es mi ropa de siempre. Son mucho más cómodas porque son más largas, tapan la barriguita al completo y se adaptan a la perfección a las curvas. Además, estéticamente quedan mejor. He podido aprovechar más de mi ropa porque la mayoría son prendas sueltas, por lo que se adaptan bien al bulto; pero las prendas que tengo estrechas no me suelen valer porque se acortan demasiado y dejan la mitad de la barriga asomando. A no ser que sean especialmente largas, no puedo aprovecharlas en la recta final del embarazo.

También tengo algún vestido premamá y alguna blusa, es lo más cómodo y práctico como ya he dicho. Imprescindible no, pero si algún día quieres verte mona y poder ponerte algo fuera de lo cotidiano pues se agradece tener un vestidito o una camisa más arreglada que se ajuste bien al bultito y te haga sentir más guapa.

Uno de mis mayores problemas, especialmente al final del embarazo debido al dolor de costillas y de espalda que padezco todo el tiempo, son los sujetadores. Se me hace insoportable llevarlos puestos, me aprietan mucho la espalda y me incomodan en la parte de abajo del pecho. He probado a comprar tallas más grandes, lo cual no me sirve porque la copa se queda sin rellenar y no hace el pecho bonito; he probado a usar sujetadores de lactancia, cosa que tampoco me seduce porque suelen ser más anchos y eso significa más presión… lo que mejor me va son los sujetadores deportivos, y si son elásticos y sin broche mejor que mejor. Aun así, estoy deseando llegar a casa para deshacerme del que lleve puesto. Pero dentro de lo malo, es lo más llevadero.

Las braguitas también son importantes, al menos en mi caso. En mi primer embarazo me hice con un arsenal de bragas XXL para ir bien cómoda y no sentir presión por ninguna parte. Me sentía vieja total, porque además de grandes eran muy altas y aquello quitado parecía las braguitas de mi abuela (estéticamente horribles, pero muy cómodas). Está claro que los casi 30 kg de peso que engordé no me dejaron muchas opciones, y me vi obligada a usar eso por anteponer mi comodidad a la estética. En este segundo embarazo, en el que estoy bastante más controlada en cuanto al aumento de peso y físicamente mejor, he optado por las braguitas de encajes. Aprovechando un día que estuve en Primark (me pilla a más de una hora de casa), me compré varios paquetes de braguitas con el filito de arriba de encaje elástico (por lo que no aprietan), de talle bajo y muy monas. Me vienen genial porque por más que la barriga engorde y abulte, el encaje estira mucho y deja espacio para lo que haga falta. No aprietan por ninguna parte, y son comodísimas. Al menos no parezco la vieja de antaño, y me sigo sintiendo un poco más femenina. Que también es necesario.

Aun así, cada día mi lucha es la misma: abrir el ropero y quebrarme la cabeza para ver qué me pongo que haga parecer que no siempre llevo la misma ropa. Son pocas prendas las que puedo usar actualmente, y las voy intercalando de manera que parezcan más de las que son. Ya a estas alturas no quiero comprarme nada más porque creo que no lo voy a aprovechar lo suficiente, pero me las veo y me las deseo para vestir cómoda y mona a la vez. Por lo menos a día de hoy, puedo seguir usando mis zapatos de siempre lo cual es un punto a favor (en el embarazo de Pelón tenía los pies tan hinchados que tuve que comprarme chanclas de un número más y no podía usar otra cosa). Es más, hoy me he puesto unas botas del año pasado que son por las rodillas ¡y me han cerrado perfectamente! Lo que quiere decir que la pierna sigue igual y no ha engordado, y para mí esto es un subidón enorme (la autoestima tampoco me acompaña llegados a este punto).

Así que, resumiendo, mi consejo es tener algunas prendas básicas de premamá. Porque son más cómodas, y porque te harán verte mejor. La ropa normal por más que queramos no sienta igual de bien. Si no engordas apenas supongo que sí podrás utilizar tu ropa de siempre bastante, y si solías usar cosas anchitas y largas también lo tendrás más fácil a la hora de seguir poniéndote estas prendas. Tampoco hay que volverse loca comprando ropa premamá, porque sólo es una etapa y como ya he dicho es más cara de lo habitual y después del embarazo no vas a volver a ponértela (a no ser que vuelvas a embarazarte, claro está).

Y vosotras, ¿qué habéis hecho en vuestros embarazos? ¿os pasaba como a mí, que no sabíais ya que inventar para vestir y veros bien? ¿sois de aprovechar la ropa de siempre o compráis ropa premamá? Si tenéis consejitos no dudéis en dejármelos que siempre se agradecen 😉

Un fuerte abrazo y feliz martes.

 

Llegada del bebé: preparando las cositas para Pequeño J

Sí, ¡por fin! Estaba deseando empezar con los preparativos de mi pequeñín, porque antes me ha sido completamente imposible. Yo, previsora hasta la médula y organizada de nacimiento, con Peloncete lo tenía todo listo con mucho tiempo de antelación y ahora me sentía súper dejada viendo que pasaba el tiempo y no había preparado ni un simple pijamita.

Os cuento las cositas que tenemos y de paso hago una pequeña lista de lo que yo creo que se necesita preparar para la llegada de un bebé:

ROPA

Ya tengo toda la ropa que creo que Pequeño J va a necesitar sacada, comprada y lavada. Me queda planchar lo necesario y colocarlo todo en el armario, junto con las cosas de su hermano “mayor”. En su día Marido y yo fuimos previsores y compramos un armario grande, por tener espacio de sobra y que no nos limitara y actualmente nos viene de perlas porque los niños compartirán habitación (sí, tenemos otra habitación más pero por el momento queremos que estén juntos).

Me hace una ilusión tremenda ponerme a organizar su ropero y guardar todas las cositas de ambos, cada uno con su espacio. Las fechas de nacimiento de los peques no pueden ser más dispares (Peloncete en agosto y Pequeño J se prevé para enero), así que pensé que no podría aprovechar mucha ropa de su hermano. Para mi sorpresa, cuando saqué todo lo que tenía guardado he comprobado que tengo muchos bodies y pijamas que nos vienen de perlas. Como madre primeriza me volví loca comprando cosas “por si acaso”, no conté con que el bebé no necesitaría apenas ropa con el calorazo de agosto y compré hasta bodies y pijamas de manga larga. La mayoría los guardé sin estrenar, pero ahora sí me van a servir.

He tenido que comprar poco para Pequeño J, algún abriguito y ropa un poco más calentita pero he intentado ser realista. Los primeros meses crecen que da miedo, a veces entre que lavas una prenda y se la vuelves a poner ya no le queda bien. Además, considerando la fecha en la que nacerá no creo que salgamos demasiado a la calle. Por lo que me he provisto de muchos pijamas y bodies (por aquello de los escapes y regurgitaciones) y de algunos conjuntos cómodos y calentitos para las pocas salidas que hagamos. Ya iré enseñando fotos cuando lo tenga todo colocado 😉

PAÑALES

Otra compra necesaria han sido los pañales, obviamente. He vuelto a comprar los Dodot Sensitive, pues fueron los que usé con Pelón los primeros meses y la experiencia fue estupenda (como ya os conté aquí). Aprovechando un 3×2 en el supermercado, compré un paquete de la talla 1 (de 2 a 5kg) y otros dos paquetes más de la talla 2 (de 3 a 6 kg). Creo que con eso tendré para el primer mes y parte del segundo, así que por ahora me despreocupo hasta nueva orden.

UTENSILIOS DE BAÑO

Aquí no he necesitado comprar casi nada, pues puedo aprovechar todo lo de su hermano afortunadamente. Tengo 6 toallas de tamaño pequeño que están nuevas, que además Pelón ya no usa porque las necesita más grandes. En cuanto al gel, crema hidratante, toallitas, crema para el culete y colonia usará los mismos productos que usa su hermano (como siempre digo, no me gusta abusar de estas cosas y cuanto más pequeños menos productos le echo). Con los peines y los utensilios varios ocurre igual. Lo único que necesitamos comprar es una bañera, pues la que tenemos se rompió y no nos ha vuelto a hacer falta (hace mucho que Peloncete se ducha con nosotros). Todo lo demás es reutilizable.

ALIMENTACIÓN

Tengo muy claro que vamos a apostar por la lactancia materna exclusiva, espero no tener que meter el “apoyo” como me ocurrió con Pelón debido a la ictericia fisiológica (ahora vengo de vuelta, y lo evitaría a toda costa). Lo único que necesito es mi cojín de lactancia, que ya lo tengo también de la vez anterior, y discos absorbentes para los posibles escapes (ya he comprado un paquete, de la marca Suavinex pues son los que usé antes y me gustaron). También he comprado algunos chupetes, para que los tenga nuevos y no tenga que usar los de su hermano. Siempre nos ha ido bien con el chupe y no los ha necesitado mucho, más que nada para relajarse o dormir. Por eso me he provisto de alguno, para utilizarlo en caso de necesidad y tenerlo a mano.

EXTRAS NECESARIOS

Para mí, una de las cosas más usadas y que necesitamos tener en exceso son las gasas (muselinas, arrullos, tienen mil nombres). De varios tamaños además, pero especialmente las pequeñas. Tenía bastantes, pues las sigo usando, pero aun así he comprado tres más porque me parece que nunca es suficiente. Es algo que continuamente se está lavando y por eso se necesita disponer de reservas en cantidad.

He comprado un saco para el capazo, pues como “el mayor” nació en verano no me hizo falta en su momento. Ahora me parece imprescindible de cara a los meses de invierno que nos pillarán de lleno, así que ha sido una compra que no he podido evitar. Me estoy pensando si comprar otro para el grupo 0, pero aún no me he decidido. En el coche ponemos calefacción, sería simplemente para el trayecto del coche al lugar donde vayamos (si es un trayecto corto, si es para coger el carro iría en el capazo), por eso no sé si merece la pena o si simplemente bastaría echarle una mantita.

Las mantas también son muy útiles y es bueno tener varias, de distintos tamaños y distintas telas y grosores. Tengo unas 5 distintas de Peloncete (muchas regaladas), pero he comprado dos más porque ahora son dos los que necesitarán mantas (Pelón las seguirá usando). Aun así sigo teniendo mis dudas de si necesitaré alguna más, pero es algo que prefiero ir viendo conforme surja.

Lo más gordo del gasto de cara a la llegada de un bebé ya está hecho, que es la habitación (con todos sus enseres) y el carro.  Lo único que quiero comprar es un trasportín para acoplarlo al carro, que espero que nos funcione bien. También tengo pendiente comprar un fular elástico, para portear al peque desde que nazca y así manejarme bien con los dos cuando esté sola (tenemos la mochila manduca, que estamos encantados con ella, pero creo recordar que se usa a partir de los 3 meses). Ya he decidido cuál me voy a comprar, pues lo veo muy sencillo de usar y práctico ya que es más bien un híbrido entre fular y mochila (es éste). Os contaré cuando lo use la experiencia de ambos, tanto de trasportín como de fular.

Y por ahora creo que nada más, puede que me deje cosas en el tintero pero mi mente últimamente va a ralentí y me cuesta memorizar y retener (cosas de embarazadas). Me quedan cuatro cosillas para tenerlo todo listo y no veo el momento de terminar, necesito tener esa tranquilidad interna de saber que el bebé puede llegar en cualquier momento porque está todo preparado (aunque siendo realistas, podría llegar igualmente y vivir genial sin muchas de estas cosas). Lo próximo será preparar la maleta del hospital, para lo que aún me quedan algunas semanas (no quiero adelantarme tanto). El momento se acerca, pero aún hay que ser pacientes.

¿Creéis que hay algo que necesite y no haya mencionado? ¿Alguna recomendación en concreto? Os agradezco muchísimo vuestros comentarios y opiniones, siempre me salvan de muchas dudas y me hacen pensar en cosas que no había previsto.

Feliz semana a todos, un abrazo.

 

 

Por los pelos

Escribo antes de ir al ambulatorio a ponerme la vacuna de la tos ferina, de lo cual me enteré por casualidad la semana pasada y ha resultado que estoy al límite de poder hacerlo (mañana hago 32 semanas, la última en la que se recomienda).

Ya os he hablado otras veces de la poca actitud de mi matrona, pero esto ya me parece el colmo. En el anterior embarazo no me vacuné de nada, tampoco nadie me informó y yo ya bastante tenía en la cabeza como para estar también al tanto de las vacunas. He llegado a la conclusión de que si quiero saber algo importante referente al embarazo debo informarme yo, porque mi matrona se limita a tomarme la tensión (que casualmente siempre es la misma) y pesarme. Tampoco me ha comentado que debo vacunarme de la gripe, cosa que también he decido hacer por mi cuenta y he acudido a mi médico de cabecera para que me lo gestione.

El embarazo es una etapa especial, en la que te sientes perdida en muchas ocasiones y necesitas bastante apoyo e información. Considero que el papel de la matrona es fundamental, que debe guiarnos, asesorarnos e incluso acompañarnos en todo lo que le sea posible durante estos 9 meses. La matrona de mi centro de salud (sólo hay una, es muy pequeño) es mayor, está anticuada y no se involucra los más mínimo con sus pacientes. A veces incluso tengo la sensación de que no presta atención a lo que le digo, claro ejemplo es el de mi última consulta con ella. Empezamos hablando de cómo me encontraba, y de lo complicado que era tener un embarazo tranquilo teniendo ya un peque en casa con 12 meses. Al terminar la consulta me preguntó si éste que iba a tener sería mi primer hijo… me quedé con una cara de tonta impresionante. ¿Con quién había estado hablando 10 minutos antes? Además, ella misma me trató en mi primer embarazo que está súper reciente, ¿no podría recordarme un poco? Supongo que es mucho pedir.

Me he sentido “muy sola” en cuanto a asesoramiento profesional se refiere, aunque ya estoy hecha a la idea. Es muy triste que sigan existiendo matronas así, chapadas a la antigua y que carecen de amor por su profesión. Una profesión que es bonita, que acompaña a las mujeres en la etapa más especial de sus vidas, cuyo fin es traer al mundo a sus más preciados tesoros. Es una verdadera pena que personas así hagan que pierda magia.

Así que estoy bastante indignada, porque si yo no me llego a enterar quizá no me habría ni vacunado. Mi próxima cita con ella es en la semana 35, ¿acaso en esa consulta me iba a informar? Permitidme que lo dude.

Pues esta es mi reflexión hoy jueves, ahora me despido y voy a por mi pinchazo. No sin algo de miedo, lo confieso, me da un poquito de reparo que me vacunen. Hace ya muchos años que no paso por esto (desde el instituto), y para mí siempre fue algo traumático. Ahora ya he madurado pero no puedo evitar ponerme nerviosilla jeje! Estoy deseando llegar y acabar.

Espero que tengáis un buen fin de semana, por aquí se espera sol así que intentaremos disfrutarlo el mayor tiempo posible. Mucha calle y poca casa.

¡Feliz jueves! Un abrazo.

Segundo trimestre del segundo embarazo

Pues sí, ya estoy en la semana 30 prácticamente y puedo decir que he superado el segundo trimestre y  que me adentro de lleno en la fase final. Se supone que éste es el mejor de los 3, el más asintomático y el menos molesto. Para mí esto se cumple, aunque también es verdad que tengo una larga lista de efectos secundarios a esta etapa. Os los cuento a continuación:

  • Acné juvenil: He atravesado una rachita en la que más que una “casi treintañera” parecía quinceañera total. Tenía más grasa de lo normal en la cara, especialmente en la frente que se me inundó de pequeños granitos y aún no han desaparecido del todo (queda alguno rezagado). Dicen que el embarazo embellece… permitidme que lo dude, yo me veía peor que nunca.
  • El pelo deja de caerse: Este es de mis preferidos, pues llega un momento en el que apenas se me cae el pelo y crece más rápido. Lo he experimentado en ambos embarazos, y al final el resultado es hasta notable (la peluquera se sorprende cuando voy). Me viene de maravilla porque en el posparto la caída del pelo es brutal, así que ahora tengo que reponer para evitar quedarme después medio calva (y no exagero).
  • El vello deja de crecer: Así cualquiera se puede quejar, ¿no? Es otro de los beneficios de estar embarazada que empiezo a notar a partir del tercer mes, y también me ocurrió con el anterior. No es que me quede completamente sin vello en el cuerpo (ojalá), es simplemente que no necesito depilarme con tanta frecuencia y los que salen son más débiles y menos abundantes. Un lujazo.
  • Piel más hidratada: No sé si tendrá relación con el primero que he comentado de tener la piel más grasa, pero en general la piel del cuerpo la tengo mucho más hidratada de lo normal. Mi piel es súper seca, tengo que usar crema todo el año para mantenerla más o menos decente (sobre todo en invierno); sin embargo en esta etapa noto que deja de estar tan seca y que puedo pasar sin hidratación. Y eso para mí es un súper lujo, pues me da una pereza enorme.
  • Aumento del apetito: Sí, todo no va a ser maravilloso. Tengo un hambre voraz, cuando llega la hora del almuerzo soy capaz de comerme cualquier cosa que se cruce en mi camino. Me cuesta saciarme, y de nuevo tengo ganas de dulce a todas horas. El tema de la comida es el más difícil de controlar para mí, pues es mi punto débil…
  • Sofocos: Ahora comprendo a mi madre cuando empezó con los síntomas de la menopausia y se iba a abrir la ventana de par en par en pleno enero. Estoy continuamente acalorada y sudando (y yo siempre fui de las frioleras), a día de hoy sigo durmiendo con pijama de verano y sin usar calcetines (cuando siempre los he necesitado para dormir, mis pies suelen estar congelados). No veo el momento de que llegue el frío de verdad y yo pueda tener un respiro, aunque creo que a medida que avancen los meses esto irá a peor. Menos mal que esta vez me pilla en invierno.
  • Molestias abdominales: Las he sentido en varias ocasiones, una especie de dolores menstruales pero sin llegar a ser contracciones. No sé si se ha debido a épocas de mayor estrés, o al propio crecimiento del bebé. No recuerdo haberlo sentido con el primer embarazo, pero claro el segundo es distinto (tienes más conciencia de todo). A veces me ha preocupado por lo que se lo comenté a mi ginecóloga, pero me dijo que era algo normal y que se debía a tener una vida más activa. 
  • Calambres en las piernas: Especialmente calambres nocturnos. Son bastante dolorosos y cuando me dan hasta me despiertan, parece ser que es muy común en esta etapa del embarazo. Me ha ocurrido varias veces, son temibles.
  • Pechos sensibles: Si durante el primer trimestre no percibí ningún cambio en el pecho, los he percibido todos durante el segundo. Han aumentado su tamaño y están hiper sensibles, tanto que a veces pienso en la lactancia y me da hasta miedito imaginar lo que me queda por pasar. Recuerdo perfectamente las primeras semanas con Pelón, hasta que el pezón se hizo al amamantamiento fue muy doloroso. Supongo que es parte del proceso.
  • Dolor de espalda y costillas: Esto ocurre desde hace un par de semanas, y es de los peores efectos para mí. Estar sentada se convierte en un martirio, pues el dolor de espalda no hay quien lo calme. Si son varias horas se le unen las costillas, pero lo peor es que aún me quedan los meses fuertes en los que el peso del niño aumentará considerablemente y mi espalda acabará destrozada. Creo que haber tenido dos embarazos tan seguidos no ha hecho más que empeorar esto, por ahora como mejor estoy es acostada pero esto es inviable durante el día. 

Hay alguno más que considero insignificante, y por no extenderme demasiado no los voy a mencionar. Ya estoy contando los días para dar fin a este segundo embarazo, que no está siendo especialmente molesto ni peor que el anterior, pero para ser sincera empiezo a estar cansada de esta etapa. Tengo ganas de empezar a normalizarme, aunque sé que será un proceso lento y costoso, pero psicológicamente necesito un poco de normalidad. Todo llegará, por ahora dejaremos a Pequeño J seguir creciendo y poniéndose gordote aquí dentro, pues al fin y al cabo lo más importante es él.

Besitos y gracias por leerme.