Llegada del bebé: preparando las cositas para Pequeño J

Sí, ¡por fin! Estaba deseando empezar con los preparativos de mi pequeñín, porque antes me ha sido completamente imposible. Yo, previsora hasta la médula y organizada de nacimiento, con Peloncete lo tenía todo listo con mucho tiempo de antelación y ahora me sentía súper dejada viendo que pasaba el tiempo y no había preparado ni un simple pijamita.

Os cuento las cositas que tenemos y de paso hago una pequeña lista de lo que yo creo que se necesita preparar para la llegada de un bebé:

ROPA

Ya tengo toda la ropa que creo que Pequeño J va a necesitar sacada, comprada y lavada. Me queda planchar lo necesario y colocarlo todo en el armario, junto con las cosas de su hermano “mayor”. En su día Marido y yo fuimos previsores y compramos un armario grande, por tener espacio de sobra y que no nos limitara y actualmente nos viene de perlas porque los niños compartirán habitación (sí, tenemos otra habitación más pero por el momento queremos que estén juntos).

Me hace una ilusión tremenda ponerme a organizar su ropero y guardar todas las cositas de ambos, cada uno con su espacio. Las fechas de nacimiento de los peques no pueden ser más dispares (Peloncete en agosto y Pequeño J se prevé para enero), así que pensé que no podría aprovechar mucha ropa de su hermano. Para mi sorpresa, cuando saqué todo lo que tenía guardado he comprobado que tengo muchos bodies y pijamas que nos vienen de perlas. Como madre primeriza me volví loca comprando cosas “por si acaso”, no conté con que el bebé no necesitaría apenas ropa con el calorazo de agosto y compré hasta bodies y pijamas de manga larga. La mayoría los guardé sin estrenar, pero ahora sí me van a servir.

He tenido que comprar poco para Pequeño J, algún abriguito y ropa un poco más calentita pero he intentado ser realista. Los primeros meses crecen que da miedo, a veces entre que lavas una prenda y se la vuelves a poner ya no le queda bien. Además, considerando la fecha en la que nacerá no creo que salgamos demasiado a la calle. Por lo que me he provisto de muchos pijamas y bodies (por aquello de los escapes y regurgitaciones) y de algunos conjuntos cómodos y calentitos para las pocas salidas que hagamos. Ya iré enseñando fotos cuando lo tenga todo colocado 😉

PAÑALES

Otra compra necesaria han sido los pañales, obviamente. He vuelto a comprar los Dodot Sensitive, pues fueron los que usé con Pelón los primeros meses y la experiencia fue estupenda (como ya os conté aquí). Aprovechando un 3×2 en el supermercado, compré un paquete de la talla 1 (de 2 a 5kg) y otros dos paquetes más de la talla 2 (de 3 a 6 kg). Creo que con eso tendré para el primer mes y parte del segundo, así que por ahora me despreocupo hasta nueva orden.

UTENSILIOS DE BAÑO

Aquí no he necesitado comprar casi nada, pues puedo aprovechar todo lo de su hermano afortunadamente. Tengo 6 toallas de tamaño pequeño que están nuevas, que además Pelón ya no usa porque las necesita más grandes. En cuanto al gel, crema hidratante, toallitas, crema para el culete y colonia usará los mismos productos que usa su hermano (como siempre digo, no me gusta abusar de estas cosas y cuanto más pequeños menos productos le echo). Con los peines y los utensilios varios ocurre igual. Lo único que necesitamos comprar es una bañera, pues la que tenemos se rompió y no nos ha vuelto a hacer falta (hace mucho que Peloncete se ducha con nosotros). Todo lo demás es reutilizable.

ALIMENTACIÓN

Tengo muy claro que vamos a apostar por la lactancia materna exclusiva, espero no tener que meter el “apoyo” como me ocurrió con Pelón debido a la ictericia fisiológica (ahora vengo de vuelta, y lo evitaría a toda costa). Lo único que necesito es mi cojín de lactancia, que ya lo tengo también de la vez anterior, y discos absorbentes para los posibles escapes (ya he comprado un paquete, de la marca Suavinex pues son los que usé antes y me gustaron). También he comprado algunos chupetes, para que los tenga nuevos y no tenga que usar los de su hermano. Siempre nos ha ido bien con el chupe y no los ha necesitado mucho, más que nada para relajarse o dormir. Por eso me he provisto de alguno, para utilizarlo en caso de necesidad y tenerlo a mano.

EXTRAS NECESARIOS

Para mí, una de las cosas más usadas y que necesitamos tener en exceso son las gasas (muselinas, arrullos, tienen mil nombres). De varios tamaños además, pero especialmente las pequeñas. Tenía bastantes, pues las sigo usando, pero aun así he comprado tres más porque me parece que nunca es suficiente. Es algo que continuamente se está lavando y por eso se necesita disponer de reservas en cantidad.

He comprado un saco para el capazo, pues como “el mayor” nació en verano no me hizo falta en su momento. Ahora me parece imprescindible de cara a los meses de invierno que nos pillarán de lleno, así que ha sido una compra que no he podido evitar. Me estoy pensando si comprar otro para el grupo 0, pero aún no me he decidido. En el coche ponemos calefacción, sería simplemente para el trayecto del coche al lugar donde vayamos (si es un trayecto corto, si es para coger el carro iría en el capazo), por eso no sé si merece la pena o si simplemente bastaría echarle una mantita.

Las mantas también son muy útiles y es bueno tener varias, de distintos tamaños y distintas telas y grosores. Tengo unas 5 distintas de Peloncete (muchas regaladas), pero he comprado dos más porque ahora son dos los que necesitarán mantas (Pelón las seguirá usando). Aun así sigo teniendo mis dudas de si necesitaré alguna más, pero es algo que prefiero ir viendo conforme surja.

Lo más gordo del gasto de cara a la llegada de un bebé ya está hecho, que es la habitación (con todos sus enseres) y el carro.  Lo único que quiero comprar es un trasportín para acoplarlo al carro, que espero que nos funcione bien. También tengo pendiente comprar un fular elástico, para portear al peque desde que nazca y así manejarme bien con los dos cuando esté sola (tenemos la mochila manduca, que estamos encantados con ella, pero creo recordar que se usa a partir de los 3 meses). Ya he decidido cuál me voy a comprar, pues lo veo muy sencillo de usar y práctico ya que es más bien un híbrido entre fular y mochila (es éste). Os contaré cuando lo use la experiencia de ambos, tanto de trasportín como de fular.

Y por ahora creo que nada más, puede que me deje cosas en el tintero pero mi mente últimamente va a ralentí y me cuesta memorizar y retener (cosas de embarazadas). Me quedan cuatro cosillas para tenerlo todo listo y no veo el momento de terminar, necesito tener esa tranquilidad interna de saber que el bebé puede llegar en cualquier momento porque está todo preparado (aunque siendo realistas, podría llegar igualmente y vivir genial sin muchas de estas cosas). Lo próximo será preparar la maleta del hospital, para lo que aún me quedan algunas semanas (no quiero adelantarme tanto). El momento se acerca, pero aún hay que ser pacientes.

¿Creéis que hay algo que necesite y no haya mencionado? ¿Alguna recomendación en concreto? Os agradezco muchísimo vuestros comentarios y opiniones, siempre me salvan de muchas dudas y me hacen pensar en cosas que no había previsto.

Feliz semana a todos, un abrazo.

 

 

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Por los pelos

Escribo antes de ir al ambulatorio a ponerme la vacuna de la tos ferina, de lo cual me enteré por casualidad la semana pasada y ha resultado que estoy al límite de poder hacerlo (mañana hago 32 semanas, la última en la que se recomienda).

Ya os he hablado otras veces de la poca actitud de mi matrona, pero esto ya me parece el colmo. En el anterior embarazo no me vacuné de nada, tampoco nadie me informó y yo ya bastante tenía en la cabeza como para estar también al tanto de las vacunas. He llegado a la conclusión de que si quiero saber algo importante referente al embarazo debo informarme yo, porque mi matrona se limita a tomarme la tensión (que casualmente siempre es la misma) y pesarme. Tampoco me ha comentado que debo vacunarme de la gripe, cosa que también he decido hacer por mi cuenta y he acudido a mi médico de cabecera para que me lo gestione.

El embarazo es una etapa especial, en la que te sientes perdida en muchas ocasiones y necesitas bastante apoyo e información. Considero que el papel de la matrona es fundamental, que debe guiarnos, asesorarnos e incluso acompañarnos en todo lo que le sea posible durante estos 9 meses. La matrona de mi centro de salud (sólo hay una, es muy pequeño) es mayor, está anticuada y no se involucra los más mínimo con sus pacientes. A veces incluso tengo la sensación de que no presta atención a lo que le digo, claro ejemplo es el de mi última consulta con ella. Empezamos hablando de cómo me encontraba, y de lo complicado que era tener un embarazo tranquilo teniendo ya un peque en casa con 12 meses. Al terminar la consulta me preguntó si éste que iba a tener sería mi primer hijo… me quedé con una cara de tonta impresionante. ¿Con quién había estado hablando 10 minutos antes? Además, ella misma me trató en mi primer embarazo que está súper reciente, ¿no podría recordarme un poco? Supongo que es mucho pedir.

Me he sentido “muy sola” en cuanto a asesoramiento profesional se refiere, aunque ya estoy hecha a la idea. Es muy triste que sigan existiendo matronas así, chapadas a la antigua y que carecen de amor por su profesión. Una profesión que es bonita, que acompaña a las mujeres en la etapa más especial de sus vidas, cuyo fin es traer al mundo a sus más preciados tesoros. Es una verdadera pena que personas así hagan que pierda magia.

Así que estoy bastante indignada, porque si yo no me llego a enterar quizá no me habría ni vacunado. Mi próxima cita con ella es en la semana 35, ¿acaso en esa consulta me iba a informar? Permitidme que lo dude.

Pues esta es mi reflexión hoy jueves, ahora me despido y voy a por mi pinchazo. No sin algo de miedo, lo confieso, me da un poquito de reparo que me vacunen. Hace ya muchos años que no paso por esto (desde el instituto), y para mí siempre fue algo traumático. Ahora ya he madurado pero no puedo evitar ponerme nerviosilla jeje! Estoy deseando llegar y acabar.

Espero que tengáis un buen fin de semana, por aquí se espera sol así que intentaremos disfrutarlo el mayor tiempo posible. Mucha calle y poca casa.

¡Feliz jueves! Un abrazo.

Ser mamá agota

Ha sido un fin de semana intenso, en cuanto a carga se refiere. Marido ha estado trabajando viernes y sábado, por lo que me he visto solita con Peloncete. No habría estado tan mal si el tiempo hubiera acompañado, pero la lluvia también quiso estar presente y fue el remate.

Me encuentro ya en un momento del embarazo bastante avanzado, son 31 semanas. Parece que no pero me pesa, y no me refiero sólo a la barriga, me pesa el embarazo en conjunto. Me cuesta agacharme, me suelen doler las piernas y la espalda está hecha polvo. El bebé se mueve mucho y se me clava, me da golpes bruscos que a veces hasta me hacen daño. Estoy psicológicamente sensible y no muy paciente, vamos que en general estoy bastante cansada.

Mi niño, por lo contrario, está en su época de más actividad y demanda. Nunca antes lo había visto tan exigente y demandante, especialmente conmigo. No sé si es la edad, que ya tiene más conocimiento; si ha sido provocado por el inicio de la guardería y todo lo que conlleva; si es debido a que ha estado muchas veces malito y ha recibido extra de mimos… o no sé si simplemente será una etapa que pasará. Pero lo cierto es que, mientras antes jugaba mucho sólo y me permitía mientras hacer otras cosas en casa (obviamente siempre supervisándolo), ahora en cambio me exige continuamente estar con él y participar en su juego, y de vez en cuando me echa los brazos para que lo coja un ratito y lo abrace. El hecho de agacharme a cogerlo y subirlo, no sé cuántas veces al día, me deja la espalda peor de lo que la tengo y me supone un esfuerzo considerable.

Así que desde el viernes hemos estado los dos solitos, en casa refugiados porque el tiempo no nos permitía salir. Además, seguía con las diarreas y el poco apetito (estamos desarrollando paciencia porque a la hora de comer lo rechazaba todo con tortazos, ahora compadezco a los padres que viven esto día a día porque los hijos no son de “buen comer”). Se aburría de estar en casa, yo me aburría también, se ponía de mal humor y no había quien lo entretuviese. Y yo con la paciencia agotada sólo hacía mirar el reloj y pensar en la hora de acostarnos. Con deciros que el sábado a las 21:20h ya estábamos los dos metidos en la cama, para él un horario habitual, para mí no tanto pero ahí me quedé rendida.

Cuando llegó el domingo y por fin el papi estuvo disponible, yo me sentía como un pájaro enjaulado con el agua al cuello. No podía más, literalmente. Y creo que el niño tampoco podía aguantarme más a mí, estábamos cansados el uno del otro y de no poder salir. Afortunadamente ayer hizo un día precioso de sol, por lo que el peque por fin pudo ir al parque a disfrutar (además con sesión doble, de mañana y tarde) y yo había hecho planes con unos buenos amigos para salir a comer. Me duché sola (lujo extra), me arreglé y me puse un poco guapa (cosa que sólo ocurre en contadas ocasiones), y salí de casa dispuesta a desconectar. Fue toda una liberación.

Al volver, ya de noche y más tarde de lo que pretendía, me sentía súper feliz y relajada. Estaba deseando ver a mis hombrecitos, y darle todos los besos que no les había dado en esas horas. Peloncete se alegró enormemente de verme también, me regaló sonrisas y me llenó de abrazos. Disfruté de su momento cena y de acostarlo y dormirlo, lo abracé junto a mí en la camita y le olí esa cabecita tan rica. Le di besitos por toda la carita y el cuello, y hemos dormido juntos y abrazados en una noche estupenda y sin percances. Toda una utopía días atrás, en los que las diarreas y los llantos inundaban nuestras noches.

Supongo que se entenderá que adoro a mi hijo por encima de todo, pero que a veces puede resultar agotador. Además de mami, también soy persona. Necesito salir y desconectar, y hacer vida a parte de la familia. Lo hago poco, porque mi prioridad es él y nunca quiero quitarle tiempo. Pero las pocas veces que me escapo, ¡sienta tan bien! Cuando vuelvo es como empezar de cero, con la batería completamente recargada hasta próximo aviso.

Creo que es imprescindible dedicarnos tiempo a nosotros mismos, ya sea saliendo con amigos o haciendo cualquier actividad en soledad que nos guste. Es complicado sacar este ratito, pero hay que buscarlo y respetarlo. Es necesario para seguir con la vida diaria con fuerzas y con energías, y también para no olvidarnos de que somos personas a parte de padres.

Yo, además, no dejo de pensar en que en un par de meses mi vida va a volver a cambiar radicalmente. Sé que los primeros meses de bimaternidad van a ser muy duros, y que el nuevo bebé necesitará mi dedicación exclusiva bastante tiempo. No podré escaparme a tomar un café sola, pues con la lactancia a demanda estas cosas no son viables… así que tengo que aprovechar el tiempo que me queda ahora, que después todo llegará, pero en su debido momento. 

Así que mi lunes empieza bastante bien, y más después de la buena noche que Peloncete nos ha querido regalar. Brilla el sol, y parece que ya noviembre se nota porque también hace frío (estaba deseando que llegara!). Afronto la nueva semana con energía y mucha positividad, espero que tú que me lees también te sientas así y tengas un fabuloso lunes. Yo me despido por hoy, pero prometo volver antes de acabar la semana.

Un abrazo y que tengas un precioso día.

Productos que usamos (III): Toallitas

Un producto casi imprescindible, y no solamente para limpiar el culete (las mamis y los papis ya sabemos que acabamos usándolas para limpiar cualquier cosa). Normalmente intento usar productos ecológicos o al menos lo más naturales posibles, para respetar al máximo la piel de mi bebé y evitar exponerlo a sustancias tóxicas. Esto, desgraciadamente, no siempre lo puedo cumplir pues como ya conocemos el precio de este tipo de productos es más elevado que el precio de uno “no ecológico”. Las toallitas, ya que hoy hablaré de ellas, constituyen uno de los productos que más tóxicos contienen, pero lo peor es la frecuencia con las que la usamos (el número de cambios de pañal al día puede ser incontable); nuestros bebés, además, son más sensibles a estos compuestos que los adultos, pues su sistema hormonal no está completamente desarrollado. Este tema me preocupa y me asusta bastante por ello intento evitar las marcas comerciales comunes, aunque algunas veces las he usado, pero he conseguido dar con unas que se ajustan muy bien a la relación calidad-precio que busco. Os cuento un poco en general:

  • Dodot Sensitive: Fueron las primeras que comenzamos a usar, no recuerdo bien si las compramos o formaban parte de alguna cesta de regalo. Para mi gusto son demasiado gruesas y contienen mucha loción, no son de mis preferidas.
  • Anthyllis: Éstas me la regaló mi amiga S (a la que ya he mencionado en ocasiones anteriores) junto con un lote de productos ecológicos para Peloncete. Son las mejores que he probado, tanto el aroma que tienen como la ligereza y que no son excesivamente húmedas. Pero lo mejor, sin dudarlo, es que no son dañinas para la piel del bebé y podemos usarlas con total tranquilidad. Lo peor es su precio, no salen muy rentables teniendo en cuenta la cantidad de toallitas que podemos gastar al día.
  • Huggies Natural Care: En mi empeño por usar unas más naturales probé esta marca (que obviamente no son 100% ecológicas, pero se supone que algo mejores sí). Son como de papel, se rompen muy fácilmente. El tacto que tienen no es tan agradable, y a la hora de limpiar debido a su facilidad de rotura no me resultaban cómodas. No he vuelto a comprarlas.
  • Moltex Bio Wipies: Me gusta mucho su tacto, la ligereza que tienen y resistencia a la vez. No tienen aroma fuerte, y son fáciles de sacar del paquete. Las venden como ecológicas, al menos en Bebitus, pero tengo entendido que contienen sustancias que son completamente desaconsejables. Estaba muy contenta y llevaba mucho tiempo usándolas, pero desde que supe que no eran lo que creía no las he vuelto a comprar. Me molesta profundamente el engaño con respecto a lo ecológico, algo que es muy común.
  • Pingo: También consideradas ecológicas, no sé hasta qué punto puede ser 100% cierto (ya no me fío mucho). Me da la sensación de que son menos húmedas que las demás, son resistentes y no contienen aroma, pero a la hora de limpiar son menos efectivas y hay que usar más cantidad. También resulta difícil sacarlas del paquete sin que te salgan unas cuantas, y cuando alguna se queda atascada no es sencillo sacarla de un tirón. Compré varios paquetes aprovechando una oferta y, para ser sincera, estoy deseando acabarlas. No creo que las vuelva a comprar.
  • Corine de Farme Sensitive: Estas son las últimas que he comprado, últimamente estoy probando muchos productos de esta marca y me gusta bastante. Con las toallitas me ha ocurrido igual, me gusta su tacto, tienen la humedad óptima para mí (ni demasiado mojadas ni demasiado secas), un aroma suave y son resistentes. Limpian bastante bien y no hay que usar en exceso. Parece que también son respetuosas con la piel del bebé y no contienen tóxicos, y su precio es asequible; así que por el momento son mis preferidas (sin tener en cuenta las de Anthyllis, que no las uso por el precio).

¿Habéis probado estas marcas? ¿Conocéis otras que me podáis recomendar? Como siempre os digo me encanta que me contéis vuestras experiencias y que me aconsejéis, que yo voy aprendiendo por el método de “prueba y error” y a veces se agradece tener referentes.

En casa seguimos con las diarreas que parece que no quieren irse nunca (es la tercera ronda de gastroenteritis que pasamos en un mes), así que esperamos mejorar en el fin de semana para empezar el lunes con ganas y energía. Espero que vuestro fin de semana sea mejor y lo podáis disfrutar, nosotros por ahora nos conformamos con ponernos buenos…

¡Un abrazo y gracias por pasar por aquí!

 

Querer ir a contracorriente

En estos días en los que parece que sólo existe un tema por el mundo blogueril (¿adivináis? ¡Sí! ¡Halloween!) me resisto a hacerme a la idea de que, probablemente, en unos años yo también estaré enfrascada en estos asuntos. Y digo me resisto, porque lo cierto es que no he sido nunca de celebrar este tipo de eventos (en mi época no se conocía más que a través de los libros de inglés) y me molesta un poco dejarme llevar por la corriente.

Creo que hoy en día hay demasiados extras y demasiadas fiestas que celebrar, cualquier excusa para dejarnos llevar por la marea y volvernos locos comprando o consumiendo. No me gusta pertenecer a estos grupos, prefiero mantenerme al margen y continuar con mi vida de siempre. Si a esto le sumas que se me dan fatal las manualidades y que soy bastante perezosa para ponerme a ello… ahora quizá me comprendáis un poco más.

Pero sé que a mi hijo le hará ilusión, que crecerá en ese ambiente (en el cole, inevitablemente, los bombardean) y ¿quién soy yo para robarle sus ilusiones y no hacerlo un poco más feliz? No quiero ser la típica madre antipática que no haga lo que hacen otras mamis, que me compare y se desilusione al ver que en casa no se hace lo que en las demás.

Y va en contra de mis principios, porque lo que me gustaría inculcarle es otra cosa. Me gustaría hacerle ver que hay mucha diversidad de opiniones, que cada persona tiene sus creencias y sus gustos, y que no porque los demás hagan algo lo debes hacer tú también. Pero entiendo que siendo muy pequeño no puedo pretender que comprenda tanto, así que con casi total certeza sé que tendré que dejarme llevar y hacer lo que el resto.

No sé si por ser así en un futuro me ganaré que el resto de madres del cole me tengan fichada y no precisamente para bien. El mundo de las madres y los colegios aún lo veo lejos… pero la verdad es que ya le tengo cierto respeto sólo por ideas preconcebidas.

Temas como los regalos a los profesores, que cada año se repiten y donde hay multitud de opiniones y experiencias. Hoy por hoy tengo la idea de que no quisiera ser partícipe de ningún tipo de regalo, pero si no lo hago ¿perjudicará eso en la visión que el resto de padres e incluso profesores tengan de mi hijo? Puede ser que por mis ideales o comportamientos la vida social de mi hijo se vea afectada, y es un precio que no pienso pagar. Los niños son niños, y no deben responder por los actos de sus padres. Pero creo que es algo que continuamente se nos olvida.

Así que yo sola me hago mis cavilaciones mentales, me adelanto a los acontecimientos y me indigno sin necesidad. Quizá sea una manía mía el ir a contracorriente, nunca me gusta seguir lo que hacen las masas y cuanto más me insistan en hacer algo “porque todos lo hacen” menos quiero hacerlo yo. Soy un poco puñetera para qué negarlo, y bastante cabezona. Pero con el tema hijos me toca tragar, porque su felicidad se antepone a la mía y ahí no otra cosa que valga.

Por lo pronto el viernes celebran Halloween en la guardería y tenemos que llevar comida para que todos la compartan en clase y se monten su fiestecilla, y aquí servidora ya está quebrándose los sesos pensando en algo original que pueda gustarle a niños de entre 1 y 2 años. Difícil tarea para una primeriza que quiere ir a contracorriente, aunque sea interna jejeje! 

¿Alguna idea papis y mamis blogueros con experiencia? Agradecería muchísimo cualquier aportación y orientación, que es el primer Halloween de mi peque en el cole y no quiero crear un mal recuerdo ;P

Gracias por leerme y pasar por aquí, ¡espero que disfrutéis del fin de semana y de la fiesta a los que sí os gusta y la celebráis!

Abrazos de una que cuanto más habla, más tiene por donde callar…